Mantener informada a la Comunidad Salesiana de las actividades desarrolladas en las Obras donde hacemos vida en San Félix Edo Bolívar, Centro de Capacitación Laboral Don Bosco, Casa Hogar Miguel Magone, Centro Juvenil Don Bosco, la Parroquia Don Bosco; incluyendo las actividades de las Capillas que la conforman y empezar a saborear los valores del Reino en y con nuestra feligresía en comunidad
domingo, 8 de diciembre de 2019
Mensaje de Navidad
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sábado, 7 de diciembre de 2019
Día 9 - Diciembre 7: ¡Gracias, María! - María, Inmaculada Concepción
“ Todo lo que pidan en la oración con fe, lo alcanzarán».”
(Mateo 21:22)
En nuestra vida
Hace nueve días que hemos orado con María: somos muchas personas que hemos preparado nuestro corazón para esta fiesta.
¡El 8 de diciembre, alegrémonos! Hoy, es un gran día, sino el mejor para invitar a nuestros amigos a orar con nosotros.
¡Compartamos esta alegría a nuestro alrededor!
Festivales de luces alrededor del mundo. Entre los más reconocidos están el “Festival de las Luces” en Lyon, Francia donde se reúnen cerca de 3 millones de visitantes; la ciudad está iluminada: fachadas centelleantes, proyecciones luminosas, y velas por millares en las ventanas. En Colombia, "la Noche de las Velitas" es una de las festividades más tradicionales de Latinoamérica. Por todos los rincones del país, millones de velitas y faroles de todos los colores iluminan los hogares, las calles, Iglesias, parques y centros comerciales. Todas estas luces brillan por María; es por la fiesta de la Inmaculada Concepción que iluminamos las calles y cielos con la luz de la alegría... ¡pero muchos lo ignoran! En esta festividad celebramos el momento en que el Arcángel San Gabriel anunció a María que ella fue la elegida, desde antes de su nacimiento, para ser la Madre de Dios.
Y nosotros... ¿no nos parecemos un poco a esos miles de turistas que se desplazan a esas poblaciones, y que se han convertido en destinos obligados por sus festejos con luces, sin realmente conocer a Nuestra Señora?
¿Acaso no tenemos miedo del misterio de la Inmaculada Concepción? La Iglesia reconoce que María fue elegida por Dios para ser su Madre y, para esto, fue preservada del pecado incluso antes de haberlo contraído como nosotros, descendientes de Adán. Por eso decimos que la Virgen es la “Santa al natural”: su pureza y su santidad son el tejido mismo de su naturaleza. Es cierto que nos puede parecer inaccesible, casi intocable.
¿Cómo, pues, podemos sentirnos involucrados con este misterio de María, en nuestras vidas? Su sí sin reservas al Señor ¿no nos parece demasiado alejado de nuestras capacidades?
Con María
Es cierto: María, por su Inmaculada Concepción en el seno de su madre, tiene una proximidad muy particular con Dios. Pero este sitio especial de la Santísima Virgen no nos aleja de ella, ¡al contrario! A Santa Teresita no le gustaba poner a María en un pedestal, como si viviera en un mundo distinto al nuestro. ¡No! Ella llevó una vida normal. ¡Lo que la acerca a cada uno de nosotros es precisamente que ella no es una “minusválida del pecado”, el cual no obstaculiza a su corazón! Ella tiene capacidad plena para entusiasmarse por el menor de nuestros esfuerzos, como una madre amorosa que anima a su hijo para que crezca bien; y por nosotros, para que seamos capaces de alcanzar el cielo.
Como hijos de María, aprovechemos todas las Gracias que le fueron dadas, y la dignidad incomparable que le da su Inmaculada Concepción que recae sobre nosotros, sus hijos.” – Benedicto XVI
María es como un espejo sin las marcas del pecado, que refleja perfectamente la luz del Amor de Dios. María fue plenamente humana, y al contemplarla, tomamos ejemplo de su sí. Por eso nos devuelve, cuando la miramos, un poco de la luz divina que la envuelve. ¡Que ella guíe nuestros pasos en este tiempo del Adviento y más allá!
Oración
¡Oh, María concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a Ti!
PERSONAJE DEL DIA
Bartolomé
Garelli
El día de la Inmaculada de 1841 San Juan Bosco conoció en
la sacristía del templo San Francisco de Asís de Turín a su primer alumno, un
joven huérfano y analfabeto. Ese
encuentro constituyó el inicio de la Pía Sociedad de San Francisco de Sales,
centrada en una profunda devoción a la Virgen y una pedagogía para sacar de la
calle a los niños más necesitados enseñándoles “sin golpes y con amor”.
San Juan Bosco se preparaba para celebrar la misa de la
Inmaculada en 1841, cuando vio cómo el sacristán de la iglesia de San Francisco
de Asís de Turín golpeaba a un joven porque no sabía ayudar en Misa. Don Bosco
se conmovió y atendió al chico, que se llamaba Bartolomé Garelli, tenía 16
años, era huérfano y analfabeto.
Bastó que el sacerdote le preguntara si sabía silbar para
que surgiera una amistad y para que el
fundador de los Salesianos empezase a poner en práctica una nueva pedagogía
educativa: no con golpes, sino con amor. Juntos rezaron un Avemaría.
Ese
momento, del 8 de diciembre de 1841 marca el inicio de la Congregación
Salesiana en la que se subraya la importancia del sistema preventivo, es decir,
una pedagogía de la enseñanza en la que se pretende sacar a los jóvenes más
necesitados de las calles y enseñarles un oficio, un sistema que la
congregación aplica desde hace 178 años.
ORACIÓN DE LA COMUNIDAD
«Yo hago nuevas todas las cosas» Papa Francisco
Virgen y Madre María, tú que, movida por el Espíritu, acogiste al Verbo de la vida en la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al Eterno, ayúdanos a decir nuestro «sí» ante la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.
Tú, llena de la presencia de Cristo, llevaste la alegría a Juan el Bautista, haciéndolo exultar en el seno de su madre. Tú, estremecida de gozo, cantaste las maravillas del Señor. Tú, que estuviste plantada ante la cruz con una fe inquebrantable y recibiste el alegre consuelo de la resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora.
Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte. Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la belleza que no se apaga.
Tú, Virgen de la escucha y la contemplación, madre del amor, esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni se detenga en su pasión por instaurar el Reino.
Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz.
Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros. ¡Amén! ¡Aleluya!
Dado en Roma, junto a San Pedro, en la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre del 2013, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo Papa Francisco
viernes, 6 de diciembre de 2019
Día 8 - Diciembre 6: Apoyar su SÍ en el Espíritu Santo - María y los apóstoles
“Los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.” (Hechos 1:12-14)
Durante 7 días hemos intentado aprender a decir sí: abandonarse, comprometerse, agradecer, cumplir los síes, responder al llamado, y sobre todo mantener la esperanza... ¡Todo un programa! Pero ¿estoy a la altura? Nos desanimamos fácilmente: los objetivos que nos hemos fijado nos parecen inalcanzables y estamos confrontados rápidamente con nuestros límites. Concretamente, ¿cómo encontrar la fuerza para pronunciar sí? ¡La respuesta rara vez cae del Cielo!
Con María
Y sin embargo esta vez Ella puede venir del Cielo… en forma de una paloma. En el día de Pentecostés, María invoca al Espíritu Santo para que los ilumine, a ella y a los Apóstoles. Y Dios envía su Espíritu de manera muy visible, con la forma de lenguas de fuego. Pero recordemos que cada vez que la Virgen María pronunció su sí, tenía la fuerza del Espíritu Santo. “La fe de María “atrae”, por así decirlo, el don del Espíritu Santo”
- Benedicto XVI. Sola, ¿hubiera tenido la Virgen María la fuerza de decir sí al mensajero de Dios el día de la Anunciación? María no contó con su propia fuerza para cumplir sus síes: se dejó guiar por el Espíritu. Si nos sentimos desanimados en nuestros síes, ¿no es porque confiamos sólo en nosotros mismos? Aprendamos de María la simplicidad de ser guiado por Otro. ¡El secreto de un sí firme y confiado es saber que nuestra verdadera fuerza no está en nosotros sino en Dios! “María es la Madre del crucificado resucitado: permanece al lado de nuestras cruces y nos acompaña en el camino hacia la resurrección y la vida plena”.
– Papa Francisco - Vaticano, Dic. 6, 2013. El Espíritu Santo desciende sobre María y todos los que están presentes, y los colma de sus dones. Como decía San Juan Pablo II, “la oración de María reviste un significado particular: favorece el advenimiento del Espíritu solicitando su acción en el corazón de los discípulos y en el mundo”. Los apóstoles en el Cenáculo se sentían solos e indefensos frente a la misión que el Señor les había encomendado: la oración de María abrió sus corazones. Entonces, supieron cómo invitar a todos los pueblos a seguir a Cristo. Nosotros también, ¡confiemos en María y entreguémosle nuestros síes! Pidámosle la gracia de familiarizarnos con el Espíritu Santo, y de estar abiertos a sus dones.
Oración:
¡Que María nos ayude a estar atentos a lo que el Señor nos pide, y a vivir y caminar siempre según el Espíritu Santo! – Papa Francisco
PERSONAJE DEL DÍA
Madre
Mazarrello
Don
Bosco y Madre Mazzarello, no se apartaban de su vida ordinaria para encontrar
al Señor. Para ellos vivir en la presencia del
Señor no suponía escaparse de la vida cotidiana. Amaban la vida: la propia y la
de los jóvenes. Por eso eran capaces de acoger toda la realidad juvenil
buscando con pasión la salvación total de los jóvenes, convencidos de que Dios
está presente también en el corazón de aquéllos que están más hundidos en el
mal.
En Valdocco y en Mornese no existía tensión entre el
trabajo y la oración, entre Dios y la humanidad, entre el diálogo de tú a tú con
Dios, en la oración y la conciencia de experimentarlo presente en la vida. Ellos
estaban convencidos de que era posible encontrar a Dios no sólo en la Iglesia,
durante la oración, sino también en el ritmo del trabajo y de la vida
ordinaria, en el taller, en el aula y en el patio.
“El ‘Dios te ve’
que estaba escrito en los pasillos de Valdocco y el ‘cada puntada de aguja sea un acto de amor a Dios’, que resonaba en
salón de costura de Mornese, eran el lenguaje con que Don Bosco y Madre
Mazzarello expresaban su convicción.”
La
verdadera piedad, nos enseña María Mazzarello, “consiste en el cumplir todos
nuestros deberes en su tiempo y lugar y sólo por amor de Dios”.
ORACIÓN DE LA COMUNIDAD
«Yo hago nuevas todas las cosas» Papa Francisco
Virgen y Madre María, tú que, movida por el Espíritu, acogiste al Verbo de la vida en la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al Eterno, ayúdanos a decir nuestro «sí» ante la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.
Tú, llena de la presencia de Cristo, llevaste la alegría a Juan el Bautista, haciéndolo exultar en el seno de su madre. Tú, estremecida de gozo, cantaste las maravillas del Señor. Tú, que estuviste plantada ante la cruz con una fe inquebrantable y recibiste el alegre consuelo de la resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora.
Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte. Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la belleza que no se apaga.
Tú, Virgen de la escucha y la contemplación, madre del amor, esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni se detenga en su pasión por instaurar el Reino.
Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz.
Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros. ¡Amén! ¡Aleluya!
Dado en Roma, junto a San Pedro, en la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre del 2013, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo Papa Francisco
jueves, 5 de diciembre de 2019
B. Bartolomé Fanti, Sacerdote (m) - Santidad Carmelita
05 de diciembre
Nació en Mantua, y en 1452 ya era sacerdote carmelita de la Congregación Mantuana. Durante 35 años, en la iglesia carmelita de su ciudad, fue director espiritual y rector de la cofradía de la bienaventurada Virgen María, para la cual escribió la regla y los estatutos. Sencillo y humilde, fue para todos un ejemplo de oración,
generosidad y fidelidad en el servicio del Señor. Se distinguió por su amor a la Eucaristía, centro de su vida apostólica, y su devoción mariana. Murió en 1495.
En Mantua, de la Lombardía, beato Bartolomé Fanti, presbítero de la Orden de Carmelitas, el cual, con palabras y con el ejemplo, incitó los corazones de los fieles al santo amor de Dios y a la filial devoción a María, Madre del Señor.
Nació en Mantua (Italia), aunque se desconoce el año, que podría estar en torno a 1428. Entró desde muy joven a formar parte de la Orden del Carmen. En su ciudad habían establecido los carmelitas, recientemente, una célebre Reforma que produciría una pléyade de hombres y mujeres famosos por la ejemplaridad de sus vidas y por sus elocuentes escritos. Esta Congregación Mantuana, aprobada aquellos años -1442- por el papa, estaba en todo su apogeo de fervor y fecundidad, llegando a ser el Beato una de sus glorias junto con otros santos varones y ejemplares religiosas que la ilustraron en sus primeros tiempos.
Su actividad pastoral se centró durante casi toda su vida en el gobierno de una cofradia de laicos del Carmen, de la que fue padre espiritual. Sabemos que desde 1452 -que ya era sacerdote- hasta su muerte -1495-, se dedicó de lleno a dar vida a esta Cofradía de la Virgen, que radicaba en la misma iglesia del Carmen. En 1460 fue nombrado director y padre espiritual. Para el mejor gobierno de esta Cofradía, escribió una sencilla Regla, unos Estatutos y un Registro o Crónica de los hechos más notables.
El Señor dispuso que pasara por el crisol de la prueba enviándole una gravísima enfermedad, que aceptó con santa resignación. La ciudad entera se conmovió como si temieran todos perder un miembro de su familia. Con actos fervorosísimos de amor se dispuso a recibir los últimos sacramentos y el santo viático. Luego todo fueron anhelos por entrar en la gloria hasta que con la mayor serenidad entregó su espíritu al Señor. Era el 5 de diciembre de 1495. Desde su fallecimiento comenzó Dios a demostrar la santidad de su siervo con muchos prodigios y milagros. Su cuerpo incorrupto se conserva en la catedral de Mantua en la capilla de la Virgen Coronada. SS Pío X confirmó su culto en 1909.
Se le suele representar con un grupo de novicios a los que habla fervorosamente de la Santísima Eucaristía. Esta fue sin duda una de las notas más características de su espiritualidad. Celebraba la Santa Misa con tanto recogimiento y devoción de lágrimas que edificaba grandemente. Toda ocasión le era oportuna para infundir en las almas sus amores eucarísticos, y sus mejores ratos, según decía, los pasaba haciendo compañía a su Señor sacramentado.
Otra devoción muy marcada del Beato fue la que profesó con la mayor ternura a la Santísima Virgen. En su honor ayunaba frecuentemente. La visitaba en sus altares y hablaba con entusiasmo de ella. La vida de este Beato fue también según sus biógrafos vida de mortificación, de penitencia, de humildad y amor de Dios y del prójimo. Era incansable en oír confesiones, en recordar a todos sus deberes y en exhortar a la práctica de una vida auténticamente cristiana. Su ascendiente moral y su influencia en la ciudad de Mantua llegó a ser considerable por su abnegación, sus consejos y sus ejemplos. Tuvo especial don para reconciliar enemistados y conseguir el mutuo perdón.
Aunque en rasgos generales la noticia reproduce lo poco qeu se sabe del beato y que, con más o menos palabras, dicen todas las biografías, el original se mostraba especialmente confuso en al cronología, consignando, por ejemplo, dos fechas de muerte distinta a dos líenas de distancia. He adoptado la cronología más generalmente aceptada.
fuente: Los santos carmelitas - P. López-Melús, O.Carm.
Día 7 - Diciembre 5: Encontrar la esperanza en lo incomprensible María a los pies de la Cruz.
“Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.”
(Juan 19:25)
En nuestra vida
A veces parece que la vida sólo nos ofrece golpes, ante los cuales es difícil contener la incomprensión y la rebeldía. “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” “¡Nunca saldré de esta!” “Dios mío, ¿dónde estás en todo esto?”. Los golpes, nadie quiere recibirlos. El sufrimiento, a nadie le gusta. Hasta Cristo vivió la angustia del sufrimiento: «Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya». (Mateo 26:39) ¿Qué quiere decir entonces: aceptar el sufrimiento? ¿Cómo percibimos en la seguridad de nuestro mundo a aquellos que sufren? ¿Cómo aceptamos las pruebas, grandes o pequeñas?
Con María
María ve a su hijo humillado e insultado, y después, abrumado por el sufrimiento, clavado ante ella. Ella está ahí, y no puede hacer nada. La muerte es un desgarramiento. Para María, a quien el ángel le había dicho que su Hijo reinaría, la Cruz debía parecerle humanamente incomprensible. Pero la Virgen había dicho sí.
Misteriosamente, conserva la confianza con la que dijo sí, a Dios, en la Anunciación. Esta confianza es la fuente de su esperanza, que la hace mantenerse en pie, cerca de la Cruz. Ella no es pasiva, sino energizada por su fe en la Resurrección y el Cielo que desde ya ella ve sobre nuestras cabezas. María nos muestra que en el sufrimiento está la luz: la esperanza del amor eterno de Dios. Observémosla para mantener en nuestras vicisitudes la confianza en Dios, de la cual brota nuestra esperanza.
“María es la Madre del crucificado resucitado: permanece al lado de nuestras cruces y nos acompaña en el camino hacia la resurrección y la vida plena”. – Papa Francisco - Vaticano, Dic. 6, 2013.
María nos enseña cuán necesaria es nuestra presencia cerca de los que sufren. Al pie de la cruz, ella se compromete a amarnos de una manera única, como amó a su Hijo único. Que ella nos enseñe a ver en las personas heridas y frágiles de nuestro entorno a Cristo sufriendo.
“María ama a cada uno de sus hijos, prestando una atención particular a quienes, como su Hijo en la hora de su Pasión, están sumidos en el dolor; los ama simplemente porque son sus hijos, según la voluntad de Cristo en la Cruz” – Papa Benedicto XVI - Lourdes, Sept. 15, 2008.
Oración:
María, tú que seguiste a tu Hijo hasta la Cruz, enséñanos a vivir nuestro sufrimiento en la esperanza. Guíanos cerca de nuestros familiares que están quebrantados por el sufrimiento.
PERSONAJE DEL DIA
Beata Laura
Vicuña
La mamá, con sus dos hijas, Laura y Julia, emprende un
larguísimo viaje de ocho meses hacia las pampas de Argentina. Allá encuentra un ganadero brutal y matón,
y movida por su gran miseria, la pobre Mercedes se va a vivir con él en unión
libre. El hombre se llamaba Manuel Mora.
En 1900 Laura es internada en el colegio de las Hermanas
Salesianas de María Auxiliadora en el colegio de Junín de los Andes.
Allí, en clase de religión, al oír que la profesora dice
que a Dios le disgustan mucho los que viven en unión libre, sin casarse, la
niña cae desmayada de espanto. En la próxima clase de religión, cuando la
religiosa empieza a hablar otra vez de unión libre, la niña empieza a
palidecer. Laurita se ha dado cuenta de un gravísimo mal: su madre, el ser que
ella más ama en el mundo, después de Dios y la Virgen, su mamá Mercedes, vive
en pecado mortal y está en grave peligro de condenación eterna. ¡Es terrible!.
Y Laura hace un plan: ofrecerá su vida a Dios, con tal de
que la mamá abandone a ese hombre con el cual vive en pecado. Comunica el plan
al confesor, el Padre Crestanello, salesiano. El le dice: "Mira que eso es
muy serio. Dios puede aceptarte tu propuesta y te puede llegar la muerte muy
pronto". Pero la niña está resuelta
a salvar el alma de la mamá a cualquier costo, y ofrece su vida al Señor Dios,
en sacrificio para salvar el alma de la propia madre.
ORACIÓN DE LA COMUNIDAD
«Yo hago nuevas todas las cosas» Papa Francisco Virgen y Madre María, tú que, movida por el Espíritu, acogiste al Verbo de la vida en la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al Eterno, ayúdanos a decir nuestro «sí» ante la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.Tú, llena de la presencia de Cristo, llevaste la alegría a Juan el Bautista, haciéndolo exultar en el seno de su madre. Tú, estremecida de gozo, cantaste las maravillas del Señor. Tú, que estuviste plantada ante la cruz con una fe inquebrantable y recibiste el alegre consuelo de la resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora.Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte. Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la belleza que no se apaga.Tú, Virgen de la escucha y la contemplación, madre del amor, esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni se detenga en su pasión por instaurar el Reino.Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz.Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros. ¡Amén! ¡Aleluya! Dado en Roma, junto a San Pedro, en la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre del 2013, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo Papa Francisco
miércoles, 4 de diciembre de 2019
Día 6 - Diciembre 4: Responder al llamado - María y San Juan.
“Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre».” (Juan 19:26-27)
En nuestra vida
Irse para evangelizar, cuidar de los enfermos, de los pobres, de los huérfanos al otro lado del mundo: ¡ser misionero, qué sueño! Son aventuras hermosas y grandes al servicio de Cristo. Pero podemos apoyar a la Iglesia con gestos más humildes: ponerse al servicio de la parroquia, cuidar a las personas solas, dar testimonio del amor de Jesús a través de pequeños gestos.
¿Amamos a la Iglesia? ¿Qué tipo de sí damos para hacerla resplandecer y para cuidarla, como un hijo con su madre?
Con María
Al pie de la Cruz, contemplando a Jesús agonizante, María y San Juan se apoyan el uno al otro. ¿Qué ocurre en ese momento en el Evangelio? Dios hace de María, la madre de San Juan. Pero también le entrega a todos los que le siguen, es decir a la Iglesia. Y “a partir de esa hora, el discípulo la llevó a su casa”. (Juan 19:27): María y San Juan respondieron sí.
¡La fuente de su sí, es el Amor, que une a San Juan, a Jesús y a María! San Juan lleva a María a su casa: es un modelo de amor filial que podemos imitar para amar mejor a la Iglesia. Jesús que nos ama hasta el final nos entrega a su madre, su último tesoro, para que también sea nuestro. María, al fin, acepta hacernos sus hijos, con el mismo amor que la llevó a responder sí al ángel Gabriel.
¡La Cruz renueva su FIAT! Podemos pensar que este cuadro doloroso sólo tiene su sitio en las Iglesias, que este momento en el que Jesús entrega María a San Juan y San Juan a María no tiene grandes consecuencias en nuestras vidas. Y sin embargo, este intercambio entre María, San Juan y Jesús, nos enseña que el corazón de la Iglesia y de la misión es el amor: amor filial de San Juan, amor total de Cristo, y amor confiado de María. ¡Inspirémonos en este amor para responder al llamado de la Iglesia! Invoquemos a la Virgen María más a menudo, diciéndole, por ejemplo cada mañana que somos “todo suyos”, para que nos enseñe a responder sí al llamado del Señor.
Oración
María, ayúdanos a volver siempre a Jesús. Enséñanos a decir sí por amor a la misión que Dios nos confía dentro de la Iglesia.
PERSONAJE DEL DIA
Alexandrina
Da Costa
La sonrisa en la cruz
¿Puede
una persona enferma ser apóstol y misionera? ¿Ser casa para todos? ¿Entrar en
un Grupo de la Familia Salesiana? ¿Tener terribles dolores y no perder la
sonrisa?. A todo esto respondemos con un sí rotundo,
como lo demostró la beata Alexandrina de Balasar-Portugal (1904-1955), persona
cercana en el tiempo y vecina nuestra. Trabajaba en el campo y era muy alegre,
afectuosa, juguetona y muy querida por sus compañeras. Cuando tenía 14 años se
arrojó de una ventana al jardín de su casa para salvaguardar su pureza
amenazada por unos mal intencionados. La
lesión que le causó la caída le produjo una parálisis total que la obligó a
estar en cama durante 30 años. Ella pidió la gracia de la curación, pero la Virgen le concedió en cambio la
gracia de aceptar su sufrimiento, y también el deseo de sufrir por la salvación
de las almas: No tengo otro objetivo que el de dar gloria a Dios y salvar
almas. Amar, sufrir, reparar. En
1945 se inscribe como Salesiana Cooperadora. Siento que estoy muy unida a los
Salesianos y a los Cooperadores.
Del
27 de marzo de 1942 hasta su muerte, durante 13 años y siete meses, no comió ni
bebió nada, sino su comunión diaria. El hecho inexplicable fue certificado científicamente por varios médicos,
algunas veces en forma humillante para Alejandrina.
El día de su entierro no había rosas en Oporto: todas
estaban en Balasar. Querían despedir a la sonrisa en la cruz, la mujer que demostró que el amor vence
siempre, la mística que quería cerrar el infierno.
ORACIÓN DE LA COMUNIDAD
«Yo hago nuevas todas las cosas» Papa Francisco
Virgen y Madre María, tú que, movida por el Espíritu, acogiste al Verbo de la vida en la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al Eterno, ayúdanos a decir nuestro «sí» ante la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.
Tú, llena de la presencia de Cristo, llevaste la alegría a Juan el Bautista, haciéndolo exultar en el seno de su madre. Tú, estremecida de gozo, cantaste las maravillas del Señor. Tú, que estuviste plantada ante la cruz con una fe inquebrantable y recibiste el alegre consuelo de la resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora.
Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte. Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la belleza que no se apaga.
Tú, Virgen de la escucha y la contemplación, madre del amor, esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni se detenga en su pasión por instaurar el Reino.
Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz.
Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros. ¡Amén! ¡Aleluya!
Dado en Roma, junto a San Pedro, en la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre del 2013, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo Papa Francisco
martes, 3 de diciembre de 2019
Día 5 - Diciembre 3: El SÍ a prueba de tiempo María y Jesús
“Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía». Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga».” (Juan 2:4-5)
En nuestra vida
JMJ – Jornadas Mundiales de la Juventud, vigilias de oración, peregrinaciones, enajo, campos Bosco: participamos en grandes eventos que son como descargas de adrenalina. Le dijimos que sí a Jesús, llenos de entusiasmo y nos comprometimos concretamente a seguirlo. Y luego en la vida cotidiana, nuestro sí se va menguando.
¡Cuántas veces no nos hemos detenido en medio de la carrera! Como si hubiéramos ido a una carrera, antes de darnos cuenta que lo que teníamos que correr era una maratón. De repente, nos falta el aire. Nuestra vida de fe se parece a esta carrera. Decirle sí a Dios todos los días no es fácil: ¿cómo decirle sí a Jesús en cada vuelta de la maratón? ¿Cómo permanecer cerca de Cristo a lo largo del tiempo?
Con María
Después de la boda de Caná, María desaparece de la vida pública de Jesús en los Evangelios, y no regresa hasta el momento del Jueves Santo. La Santísima Virgen, modelo de vida de oración y madre de Cristo, siguió a lo lejos la vida pública de su Hijo. Podemos encontrar en esta distancia las dificultades de nuestra fe. ¡Y sin embargo, María es el más bello ejemplo de fidelidad a Jesús!
Ella entiende, mejor que nadie, el sentimiento de estar lejos de Jesús, de no percibir la acción de Dios en nuestra vida, de tener que caminar en el claroscuro de la fe. En la boda de Caná, ¿no comienza Jesús a negarse públicamente a escuchar a su madre? En Cafarnaúm, no se oye decir que ella y José no sean los verdaderos padres de Jesús (ver Mateo 12: 46-50)? Estos episodios son difíciles de entender a nivel humano.
Y sin embargo, a través de ellos María mantiene una fe activa arraigada en su confianza en Dios. Ella supo toda su vida, renovar su sí original con pequeños actos cotidianos. Así ella nos muestra que cuando nos es difícil vivir nuestras vicisitudes, la clave es recurrir a Jesús, presente en la Eucaristía, y a los demás, y no encerrarse en sí mismo.
Oración
Virgen María, ayúdanos a seguir diciéndole sí a Jesús en los momentos en que nuestra fe está vacilando. ¡Enséñanos a decir sí a los demás para que nuestro sí a Dios sea duradero!
En nuestra vida
JMJ – Jornadas Mundiales de la Juventud, vigilias de oración, peregrinaciones, enajo, campos Bosco: participamos en grandes eventos que son como descargas de adrenalina. Le dijimos que sí a Jesús, llenos de entusiasmo y nos comprometimos concretamente a seguirlo. Y luego en la vida cotidiana, nuestro sí se va menguando.
¡Cuántas veces no nos hemos detenido en medio de la carrera! Como si hubiéramos ido a una carrera, antes de darnos cuenta que lo que teníamos que correr era una maratón. De repente, nos falta el aire. Nuestra vida de fe se parece a esta carrera. Decirle sí a Dios todos los días no es fácil: ¿cómo decirle sí a Jesús en cada vuelta de la maratón? ¿Cómo permanecer cerca de Cristo a lo largo del tiempo?
Con María
Después de la boda de Caná, María desaparece de la vida pública de Jesús en los Evangelios, y no regresa hasta el momento del Jueves Santo. La Santísima Virgen, modelo de vida de oración y madre de Cristo, siguió a lo lejos la vida pública de su Hijo. Podemos encontrar en esta distancia las dificultades de nuestra fe. ¡Y sin embargo, María es el más bello ejemplo de fidelidad a Jesús!
Ella entiende, mejor que nadie, el sentimiento de estar lejos de Jesús, de no percibir la acción de Dios en nuestra vida, de tener que caminar en el claroscuro de la fe. En la boda de Caná, ¿no comienza Jesús a negarse públicamente a escuchar a su madre? En Cafarnaúm, no se oye decir que ella y José no sean los verdaderos padres de Jesús (ver Mateo 12: 46-50)? Estos episodios son difíciles de entender a nivel humano.
Y sin embargo, a través de ellos María mantiene una fe activa arraigada en su confianza en Dios. Ella supo toda su vida, renovar su sí original con pequeños actos cotidianos. Así ella nos muestra que cuando nos es difícil vivir nuestras vicisitudes, la clave es recurrir a Jesús, presente en la Eucaristía, y a los demás, y no encerrarse en sí mismo.
Oración
Virgen María, ayúdanos a seguir diciéndole sí a Jesús en los momentos en que nuestra fe está vacilando. ¡Enséñanos a decir sí a los demás para que nuestro sí a Dios sea duradero!
PERSONAJE DEL DIA
Santo
Domingo Savio
Nació Domingo Savio en Riva de Chieri (Italia) el 2 de
abril de 1842.
Era el mayor entre cinco hijos de Ángel Savio, un
mecánico muy pobre, y de Brígida, una sencilla mujer que ayudaba a la economía
familiar haciendo costuras para sus vecinas.
Desde
muy pequeñín le agradaba mucho ayudar a la Santa Misa como acólito, y cuando
llegaba al templo muy de mañana y se encontraba cerrada la puerta, se quedaba
allí de rodillas adorando a Jesús Eucaristía, mientras llegaba el sacristán a
abrir.
El día anterior a su primera confesión fue donde la mamá
y le pidió perdón por todos los disgustos que le había proporcionado con sus
defectos infantiles. El día de su primera comunión redactó el famoso propósito
que dice: "Prefiero morir antes que
pecar".
A los 12 años se encontró por primera vez con San Juan
Bosco y le pidió que lo admitiera gratuitamente en el colegio que el santo
tenía para niños pobres. Don Bosco para probar que tan buena memoria tenía le
dio un libro y le dijo que se aprendiera un capítulo. Poco tiempo después llegó
Domingo Savio y le recitó de memoria todo aquel capítulo. Y fue aceptado. Al recibir tan bella noticia le dijo a su
gran educador: "Ud. será el sastre. Yo seré el paño. Y haremos un buen
traje de santidad para obsequiárselo a Nuestro Señor". Esto se cumplió
admirablemente.
ORACIÓN DE LA COMUNIDAD
«Yo hago nuevas todas las cosas» Papa Francisco
Virgen y Madre María, tú que, movida por el Espíritu, acogiste al Verbo de la vida en la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al Eterno, ayúdanos a decir nuestro «sí» ante la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.
Tú, llena de la presencia de Cristo, llevaste la alegría a Juan el Bautista, haciéndolo exultar en el seno de su madre. Tú, estremecida de gozo, cantaste las maravillas del Señor. Tú, que estuviste plantada ante la cruz con una fe inquebrantable y recibiste el alegre consuelo de la resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora.
Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte. Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la belleza que no se apaga.
Tú, Virgen de la escucha y la contemplación, madre del amor, esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni se detenga en su pasión por instaurar el Reino.
Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz.
Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros. ¡Amén! ¡Aleluya!
Dado en Roma, junto a San Pedro, en la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre del 2013, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo Papa Francisco
lunes, 2 de diciembre de 2019
Día 4 - Diciembre 2: Tomarse el tiempo para pronunciar el SÍ La meditación de María.
“María conservaba estas cosas las meditaba en su corazón” (Lucas 2:19)
En nuestra vida
Gestionar una crisis no es cuestión de improvisar, en pleno pánico, cuando la crisis ya está ahí. Se prepara con antelación: se sensibiliza a las personas involucradas, se estudian los riesgos para que en lo posible se pueda prevenir la crisis, y finalmente se establece una estrategia de vigilancia. ¿Y si toda esta energía que desplegamos en nuestra vida social, la desplegáramos también en nuestra vida interior? La fragilidad de nuestros síes proviene a menudo de una vida interior floja: si no me esfuerzo en conocerme en verdad, si no acostumbro hablar con Dios todos los días, ¿sobre qué podré apoyarme en el momento de tomar una gran decisión? ¿Cuándo fue mi última vigilia espiritual?
Con María
María tiene una vida interior sorprendente. Cuando ella medita, todo su ser se impregna de los actos de su hijo y de su vida. Su vida interior se alimenta por su relación con Dios, y con su Hijo. Ella tiene los recursos internos para elegir libremente, y para vivir su sí en el tiempo. He aquí cómo Benedicto XVI describe esta vida interior única de María:
« [María] habla y piensa con la Palabra de Dios; [...] Al estar íntimamente penetrada por la Palabra de Dios, puede convertirse en madre de la Palabra encarnada.» – Deus Caritas Est – Diciembre 25, 2005.
Para hacer crecer nuestra vida interior, imitemos a la Virgen María: vida de oración dinámica, diálogo con Dios, y familiaridad con la Palabra de Dios. Como María, tomemos el tiempo para reflexionar sobre nuestros días bajo la mirada de Dios.
“Diez minutos de oración al día... ¿Te atreves?”: ¡es todavía uno de los desafíos de las Jornadas mundiales de la juventud!
¡Hay otras formas! Recurramos a personas de confianza cuyos consejos, a largo plazo, fortifiquen nuestra vida interior, y que guíen nuestras elecciones. Sepamos también recibir los sacramentos: ¡nos dan la gracia de poner a Cristo en el centro de nuestras vidas!
Oración
María, tú que has llevado en tu seno al niño Jesús y lo conoces mejor que nadie, enséñanos a asistir a tu Hijo todos los días para agudizar nuestra conciencia y abrir nuestra alma a la gracia de decir sí.
PERSONAJE DEL DIA
Eusebia
Palomino
Nace en Cantalpino (Salamanca, España) el 15 de diciembre
de 1899. Vive una infancia pobre pero feliz y luminosa de fe en la pobrísima
casa en la que el padre, la madre y las hermanas alternan el trabajo y la
oración en un clima de amor recíproco y de caridad hacia todos. Su vida está
muy pronto señalada por fatigosas jornadas de trabajo en el servicio a las
familias del pueblo. Del padre aprendió
con vivo interés las primeras nociones de catecismo que le permiten recibir el
"Pan del Cielo" a los nueve años.
En aquella hora Sor Eusebia vive en su interior algo
grande e inefable: ha surgido una llama
de intenso amor a Jesús Sacramentado, que le da una "gran felicidad"
en cada encuentro eucarístico. Este amor la lleva a vencer toda dificultad
y a superar el tierno afecto que tiene a su familia, para consagrarse
enteramente al Señor como Hija de Mª Auxiliadora (1924).
Destinada a la casa de Valverde del Camino (Diócesis de
Huelva), es encargada de la cocina y de otros trabajos comunitarios, a los que
se entrega con amabilidad, servicio generoso y alegre disponibilidad.
Su
profundo deseo es "hacer resonar en cada casa la oración" para que en
cada alma sea honrada la Pasión del Señor. Con sus numerosas cartas se hace propagandista
incansable de la devoción a las Llagas del Señor, para obtener perdón y
misericordia para todos los pecadores. En el 1931, en vísperas de la
revolución, Sor Eusebia se ofrece víctima por la salvación de los hermanos de
España y del mundo.
Durante tres años vive grandes sufrimientos y se
acrecienta en ella el gozo de la espera del paraíso, que se le abre el 10 de
febrero de 1935.
ORACIÓN DE LA COMUNIDAD
«Yo hago nuevas todas las cosas» Papa Francisco
Virgen y Madre María, tú que, movida por el Espíritu, acogiste al Verbo de la vida en la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al Eterno, ayúdanos a decir nuestro «sí» ante la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.
Tú, llena de la presencia de Cristo, llevaste la alegría a Juan el Bautista, haciéndolo exultar en el seno de su madre. Tú, estremecida de gozo, cantaste las maravillas del Señor. Tú, que estuviste plantada ante la cruz con una fe inquebrantable y recibiste el alegre consuelo de la resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora.
Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte. Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la belleza que no se apaga.
Tú, Virgen de la escucha y la contemplación, madre del amor, esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni se detenga en su pasión por instaurar el Reino.
Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz.
Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros. ¡Amén! ¡Aleluya!
Dado en Roma, junto a San Pedro, en la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre del 2013, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo Papa Francisco
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