viernes, 24 de mayo de 1991

El Centro de Capacitación Industrial Don Bosco


Finalmente, ante la multiplicación de muchachos y jóvenes, que quedan al margen del sistema escolar formal, se ha fundado un importante Centro de Capacitación Industrial Don Bosco, muy bien dotado en todos sus equipos, como respuesta parroquial a este numeroso sector de juventud, que es más necesitado de atención en la formación y adiestramiento laboral.

Los Salesianos se proponían prestar una mejor atención a los jóvenes aprendices de la zona, mediante Cursos de Capacitación profesional, como Electricidad, Soldadura, Carpintería y Mecánica.

El 24 de mayo de 1991, el P. José A. Divassón, Inspector de los Salesianos de Venezuela, levantó una Constancia en su nombre y en el del Consejo en la que afirmaba que el “Proyecto de Capacitación Industrial Don Bosco de Ciudad Guayana, San Félix (Edo. Bolívar) ha sido aprobado por el Consejo Inspectorial” y autorizaba a llevar a cabo todas las diligencias del caso para realizar dicho Proyecto, que responde a las necesidades de los jóvenes de los barrios de San Félix”(23).

23. Constancia del P. José Angel Divassón, del 24 de mayo de 1991.

jueves, 24 de mayo de 1984

El Servicio de Orientación Catequética: un Proyecto de la Familia Salesiana


El 31 de mayo de 1982, en la Casa Parroquial San Juan Bosco, de San Félix, se llevó a cabo la Reunión Fundacional del “Servicio de Orientación Pastoral”, para analizar, puntualizar y discernir, sobre el “Proyecto San Félix”. Participaron en la sesión: el P. Luciano Odorico, Inspector de los Salesianos en Venezuela, su Consejo Inspectorial y la Comunidad Salesiana de San Félix; además, Sor Enriqueta Hernández, Inspectora de las Hijas de María Auxiliadora (FMA) y Sor Teresita Peláez, Directora de la Comunidad de las Hermanas Salesianas.

El Padre Odorico reconoció como hecho carismático la llegada a San Félix de las Hijas de María Auxiliadora. No se trataba de una colaboración que las FMA prestaban a los Salesianos, sino de una Presencia de la Familia Salesiana, conformada en Ciudad Guayana por la comunión de SDB, FMA, Cooperadores, al servicio de la comunidad juvenil de la zona. El Proyecto se quería asumir como Proyecto de la Familia Salesiana.

Al día siguiente, 1° de junio, en la Sede de Fe y Alegría, se continuó con la Reunión Fundacional, esta vez también con la presencia de Monseñor Medardo Luzardo, Obispo de Ciudad Guayana, para precisar y puntualizar con él todo lo referente a esta Presencia de Familia Salesiana y el Proyecto conjunto. Como resultado del diálogo común se precisaron los siguientes aspectos: se trataba de un Centro Salesiano Catequístico y de Orientación Juvenil, que se ponía al servicio de la Diócesis y, en un futuro, de todas las Diócesis de Oriente.

Monseñor Medardo Luzardo expresó “su agradecimiento a los SDB por el trabajo que realizan y manifestó su regocijo de Pastor por la llegada de las Hijas de María Auxiliadora a su diócesis, que vienen a dar su aporte y a compartir la vida de la Iglesia en esta tierra difícil, llena de situaciones especiales, pero rica y cargada de esperanzas. Diócesis, que si bien recién empezando, se abre hacia el futuro”.(24)

El Proyecto nació con un claro marco teórico referencial, con un pro fundo estudio de la realidad, con un claro objetivo general y planificación de las diversas etapas a nivel parroquial, a nivel diocesano, a nivel interdiocesano, para un tiempo aproximado de 10 (diez) años.(25)Transcurrido este tiempo, y tras las evaluaciones del caso, el Proyecto del SOC no fue renovado.

Las Hijas de María Auxiliadora se trasladaron a Guasipati, población donde fueron encargadas de la animación pastoral parroquial, pues no se contaba con un sacerdote. Luego regresaron a San Félix, al barrio Las Batallas donde se han encargado del centro de capacitación laboral Mons. Zabaleta.

(24). Archivos Inspectoriales, Actas Fundacionales del Servicio de Orientación Catequética (SOC), Proyecto San Félix.

(25). Archivos Inspectoriales, Proyecto de Orientación Catequética (SOC), 24 de mayo de 1984



sábado, 24 de mayo de 1975

Para ganar la “arepa”. Un orfeón y un Club Deportivo. La parroquia San Juan Bosco


La Comunidad Salesiana, por expreso mandato del Capítulo Inspectorial Especial de 1972, se hace presente en Ciudad Guayana, en la Urbanización Moreno de Mendoza, en San Félix, el 12 de diciembre de 1973, teniendo como campo de acción los sectores conocidos como la UD. 145-146. Como primeras actividades se quería que la obra fuera una presencia cualificada que respondiera a las urgencias del lugar, básicamente a la situación obrera y a la situación juvenil. Entre los primeros salesianos recordamos al P. Gustavo Hergueta, al P. Bruno Masiero, al P. Jorge Faraón y al hermano Alejandro Sosio.

A los Salesianos les toca trabajar y muy duro y de muchas maneras: para ganar la “arepa” de cada día los tres salesianos, cada uno según su especialidad, tienen que dar clases y autofinanciar sus necesidades. Y para atraer a los jóvenes y llevar a cabo su misión evangelizadora y educadora, deben dar rienda a la imaginación y a la creatividad. Entre los Salesianos se encontraba el entonces joven Padre Jorge Faraón (19), dotado de grandes cualidades artísticas, deportivas y organizativas, el cual sabe “entrarles” a los jóvenes con la música y el deporte. Pronto la “Zona del Hierro” tiene su orfeón, compuesto por un nutrido coro de voces juveniles, formado por liceístas del lugar y que, en poco tiempo cosecha abundantes triunfos, mientras abre las puertas a la amistad y al cultivo de valores y a una formación humana y cristiana, y se inicia la conformación de un “Club Deportivo”.

El 24 de mayo de 1975, fiesta de María Auxiliadora, el Sr. Arzobispo de Ciudad Bolívar, Mons. Mata Cova, de acuerdo con el P. Ignacio Velasco, Inspector, creó la nueva parroquia San Juan Bosco, en San Félix, para atender a las nuevas urbanizaciones de trabajadores que estaban surgiendo,(20) y se nombró al P. Gustavo Hergueta como primer párroco. La presencia salesiana queda, así, definida dentro de la estructura parroquial, pero al mismo tiempo emprende una acción directa y preferencial hacia los jóvenes. En efecto, se inicia con ellos pequeños procesos grupales que desembocarían, después de 1979, en el Centro de Orientación Juvenil, el cual, junto con la parroquia, constituyeron los ejes fundamentales de la presencia salesiana en Guayana(21). La parroquia abarca también diferentes barrios y asentamientos campesinos.

También en esta parroquia, por su misma configuración geográfica, se inició una multiplicación de presencias en los diversos sectores y la promoción de comunidades animadoras en todos ellos. La Comunidad cristiana fue animada por salesianos, religiosas, cooperadores salesianos, jóvenes y adultos laicos que han aportado lo mejor de sí mismos en la acción pastoral. En definitiva, cabe destacar la animación juvenil, la promoción social, la orientación catequística, la atención a las jóvenes parejas y la formación de comunidades eclesiales, la Asociación de María Auxiliadora y otros grupos eclesiales(22).”


(19). El P. Jorge Faraón falleció en Los Teques, el 9 de noviembre del año 2001, a los 59 años.
(20). Cfr. DE FRANCESCHI José, “La Parroquia. Nuevo campo para la Pastoral Salesiana”, en Don Bosco: 100 años en Venezuela, p. 116.
(21). Años después, el Centro de Capacitación Industrial Don Bosco constituirá el tercer eje de la Obra de San Félix. En la zona industrial del país, más que en otra parte, era significativo que los Salesianos capacitaran muchachos y los ayudaran a vivir como buenos cristianos y honestos ciudadanos.
(22). Cfr. DE FRANCESCHI José, “La Parroquia, nuevo campo para la Pastoral Salesiana”, en Don Bosco: 100 años en Venezuela, p. 116.

Parroquia Don Bosco - San Félix: Erección Canónica

miércoles, 12 de diciembre de 1973

12 de diciembre de 1973: en la UD-145 y la UD-146 de San Félix. En una casa muy pobre


La Comunidad Salesiana se hace presente en Ciudad Guayana, en la Urbanización Moreno de Mendoza, en San Félix,(17) el 12 de diciembre de 1973, pero teniendo como campo de acción los sectores conocidos como la UD 145-146. Los comienzos fueron de extrema pobreza, pues se carecía de todo. El Sr. Arzobispo de Ciudad Bolívar,(18) bajo cuya jurisdicción se encontraba entonces Ciudad Guayana, asignó a los Salesianos una zona en la que el Banco Obrero estaba construyendo miles de viviendas populares. Formaban parte de la antigua San Félix y se conocían como La Llovizna. En dicho territorio se designaría la parroquia San Juan Bosco, aunque aún muchas casas no estaban terminadas y en los barrios faltaba corriente eléctrica. Y el maravilloso salto de La Llovizna quedó enmarcado en la parroquia San Juan Bosco.

Los Salesianos de San Félix, en su acción pastoral, pensaron en prestar sus mejores servicios al pueblo sencillo de esa región suroriental especialmente a los obreros y a los jóvenes. El primer paso, en su trabajo humano y evangelizador, fue el de acercarse a los trabajadores de la nueva ciudad que estaba creciendo a pasos agigantados. De los lugares más diversos del país, incluso procedentes de otros cercanos, como un aluvión humano llegaban humildes obreros en busca de un trabajo dignamente remunerado.

Los Salesianos, al llegar, no tenían casa, ni residencia fija, ni capilla, sólo les acompañaba, como bagaje de esperanza, el deseo de entregarse de lleno y estar en medio de la gente para servir. La vivienda —una casa muy pobre—, era sumamente sencilla y sin comodidades de ningún género, como la falta de electricidad y de servicios primarios, lo que obligaba a adaptarse a la realidad y pensar en los destinatarios. Las paredes eran de bloques de cemento y el techo de asbesto, lo cual, dado el clima de Ciudad Guayana, podría imaginarse el calor que en su interior se almacenaba. Pero allí vivían tres hijos de Don Bosco, en un rincón donde dormir y en un salón que les sirve de capilla, de comedor, de salón de estar, de reuniones, de biblioteca, para celebrar la Misa.




(17). Es de notar que Ciudad Guayana está conformada por la unión de las ciudades de Puerto Ordaz y San Félix, ambas acostadas a las riberas del Orinoco, pero separadas la una de la otra por el río Caroní.
(18). La Diócesis de Ciudad Guayana fue separada de la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar el 2 de agosto de 1979, por el Santo Padre Juan Pablo I con la carta “Cum Nos Domini Nostri Mandato” y erigida como nueva Diócesis.

miércoles, 5 de enero de 1972

El Capítulo Inspectorial Especial decide abrir una obra juvenil en Ciudad Guayana


Cuando se celebró el Capítulo Inspectorial Especial (CIE: 10 de junio de 1971 - 5 de enero de 1972), en Ciudad Guayana no había Salesianos. Sin embargo, la mítica leyenda de “El Dorado” parecía hacerse realidad. Inmensas chimeneas se alzaban hacia lo alto, lingotes de hierro y barras de aluminio salían de sus hornos, las plantas hidroeléctricas y el Sistema Interconectado de las líneas de transmisión de electricidad nos hacían pensar en tierras soñadas y creer que sí estaba surgiendo el nuevo Dorado. Y San Félix y Puerto Ordaz, hermanadas y unidas por modernos puentes, hacían renacer fundadas esperanzas y se convertían en motivo de atracción para tantos y tantas que aspiraban a nuevas metas en sus vidas. Agresivamente concebida, y en ritmo progresivo de crecimiento, Ciudad Guayana se incorpora a la topografía del río Caroní, a sus parques y a sus saltos, el primero entre todos, el salto de “La Llovizna”.

El campo se presentaba propicio y prometedor para la acción de los Salesianos. El Capítulo Inspectorial Especial de 1972 tomó la decisión de un viraje audaz y siguiendo la línea apostólica de San Juan Bosco aprobó una progresiva y valiente reubicación de la presencia salesiana, determinando que fuera con carácter de urgencia tanto en los polos de desarrollo, como en zonas de marginados, sin excluir por ello a los más favorecidos. Casi por unanimidad —56 votos sobre 59— el Capítulo Especial aprobó la propuesta de abrir cuanto antes una obra juvenil en Ciudad Guayana. Y en ese marco de belleza y tierra de promisión se instalaron tres hijos de Don Bosco.'(16)

(16). Cfr. MERINO G. Amador, “Don Bosco en Ciudad Guayana”, en Boletín Salesiano de Venezuela, Año XXVI, N 2, marzo-abril 1975, pp.16-21.