sábado, 18 de agosto de 2018

Primera SEMANA: Oraciones para todos los días




LETANÍA DEL ESPÍRITU SANTO

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos.

Respondemos: *ten misericordia de nosotros. *
Dios Padre Celestial, Dios, Hijo, Redentor del mundo, íd.
Dios, Espíritu Santo, íd.
Trinidad Santa, un solo Dios, íd.

Respondemos: *ilumínanos y santifícanos*
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, id
Espíritu del Señor, que al comienzo
de la creación planeando
sobre las aguas las fecundaste íd.
Espíritu por inspiración del cual
Han hablado los profetas. íd.
Espíritu cuya unción nos enseña
todas las cosas. íd.
Espíritu que das testimonio de Cristo. íd.
Espíritu de verdad que nos instruyes
sobre todas las cosas. íd.
Espíritu que sobreviene a María. íd.
Espíritu del Señor que llena todo el orbe. íd.
Espíritu de Dios que habita en nosotros. íd.
Espíritu de sabiduría y de entendimiento. íd.
Espíritu de consejo y de fortaleza. íd.
Espíritu de ciencia y de piedad. íd.
Espíritu de temor del Señor. íd.
Espíritu de gracia y de misericordia. íd.
Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad íd.
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz. íd.
Espíritu de humildad y de castidad. íd.
Espíritu de benignidad y de mansedumbre. íd.
Espíritu de multiforme gracia. íd.
Espíritu que escrutas los secretos de Dios. íd.
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos
inenarrables. íd.
Espíritu que descendiste sobre Cristo
en forma de paloma. íd.
Espíritu en el cual renacemos. íd.
Espíritu por el cual se difunde la caridad
en nuestros corazones. íd.
Espíritu de adopción de los hijos de Dios. íd.
Espíritu que en lenguas de fuego
sobre los apóstoles apareciste. íd.
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos. id
Espíritu que distribuyes tus dones
a cada uno como quieres. íd.
Sednos propicio, perdónanos, Señor.
Sednos propicio, escúchanos, Señor.

Respondemos: *líbranos, Señor*
De todo mal, id
De todo pecado. íd.
De tentaciones e insidias del demonio. íd.
De la presunción y desesperación. íd.
De la resistencia a la verdad conocida íd.
De la obstinación y de la impenitencia. íd.
De la impureza de la mente y del cuerpo. íd.
Del espíritu de fornicación. íd.
De todo espíritu del mal. íd.

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo.
Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán.
Por tu advenimiento sobre los discípulos.

Respondemos: *Te rogamos óyenos*
En el día del juicio, nosotros pecadores. íd.
Para que así como vivimos del Espíritu,
obremos también por Él. íd.
Para que recordando que somos templo
del Espíritu Santo, no lo profanemos. íd.
Para que viviendo según el Espíritu,
no cumplamos los deseos de la carne. íd.
A fin de que por el Espíritu
mortifiquemos las obras de la carne. íd.
Para que no te contristemos a Ti,
Espíritu Santo de Dios. íd.
Para que seamos solícitos en guardar
la unidad del Espíritu
en el vínculo de la paz. íd.
Para que no creamos a todo espíritu. íd.
Para que probemos a los espíritus
si son de Dios. íd.
Para que te dignes renovar en nosotros
el espíritu de rectitud. íd.
Para que nos confirmes
por tu Espíritu soberano. íd.

Cordero de Dios, que quitas
el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

*Oración:*

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

LETANÍA DE NUESTRA SEÑORA

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

Respondemos: Ten misericordia de nosotros.
Dios Padre celestial. Id
Dios Hijo Redentor del mundo. íd.
Dios Espíritu Santo. íd.
Trinidad Santa un solo Dios. íd.

Respondemos: *Ruega por nosotros*
Santa María. id
Santa Madre de Dios. íd.
Santa Virgen de las vírgenes. íd.
Madre de Cristo. íd.
Madre de la Iglesia. íd.
Madre de la divina gracia. íd.
Madre purísima. íd.
Madre castísima. íd.
Madre inviolada. íd.
Madre virgen. íd.
Madre inmaculada. íd.
Madre amable. íd.
Madre admirable. íd.
Madre del buen consejo. íd.
Madre del Creador. íd.
Madre del Salvador. íd.
Virgen prudentísima. íd.
Virgen digna de veneración. íd.
Virgen digna de alabanza. íd.
Virgen poderosa. íd.
Virgen clemente. íd.
Virgen fiel. íd.
Esclava del Señor. íd.
Espejo de justicia. íd.
Trono de sabiduría. íd.
Causa de nuestra alegría. íd.
Vaso espiritual. íd.
Vaso honorable. íd.
Vaso insigne de devoción. íd.
Rosa mística. íd.
Torre de David. íd.
Torre de marfil. íd.
Casa de oro. íd.
Arca de la alianza. íd.
Puerta del cielo. íd.
Estrella de la mañana. íd.
Salud de los enfermos. íd.
Refugio de los pecadores. íd.
Consoladora de los afligidos. íd.
Auxilio de los cristianos. íd.
Reina de los ángeles. íd.
Reina de los patriarcas. íd.
Reina de los profetas. íd.
Reina de los apóstoles. íd.
Reina de los mártires. íd.
Reina de los confesores. íd.
Reina de las vírgenes. íd.
Reina de todos los santos. íd.
Reina concebida sin mancha original. íd.
Reina asunta a los cielos. íd.
Reina del Santísimo Rosario. íd.
Reina de la familia. íd.
Reina de la paz. Ruega por nosotros.
Reina de los esclavos de amor íd.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Para que nos hagamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración:

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la inter-cesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.


Ave Maris Stella

Salve, Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
quedando perpetuamente Virgen,
feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
ciméntanos en la paz,
trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
da lumbre a los ciegos,
ahuyenta nuestros males,
recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
reciba por tu mediación nuestras plegarias
el que nacido por nosotros,
se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
sobre todos suave,
haz que libres de culpas,
seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
prepara una senda segura,
para que, viendo a Jesús,
eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
loor a Cristo altísimo
y al Espíritu Santo:
a los tres un solo honor.

Amén.

***


Primera SEMANA: CONOCIMIENTO DE MI MISMO


Las oraciones, exámenes, reflexiones, actos de renuncia de nuestra propia voluntad, de arrepentimiento por nuestros pecados, de desprecio propio, realizado todo a los pies de María, ya que por Ella esperamos la luz para conocemos a nosotros mismos.

Junto a Ella, podremos medir el abismo de nuestras miserias sin desesperar. Debemos emplear todas nuestras acciones piadosas en pedir un conocimiento propio y el arrepentimiento de nuestros pecados: y debemos hacer esto con espíritu de piedad. Durante este período, consideraremos tanto la oposición que existe entre el espíritu de Jesús y el nuestro, como el miserable y humillante esta-do en que nos han reducido los pecados.

Además, siendo la verdadera devoción una manera fácil, corta, segura y perfecta para llegar a esa unión con Nuestro Señor, que es la perfección a la imitación de Cristo. Entraremos decididamente por este camino, firmemente convencidos de nuestra miseria e incapacidad. Pero, ¿cómo conseguir esto sin el conocimiento de sí mismo?





viernes, 17 de agosto de 2018

Duodécimo Día: Guardar todo y meditarlo en el corazón



Momento de Iluminación: (Imitación de Cristo, libro I, cap. 25) Tomar la lectura del día anterior

Momento de Reflexión:

Mas si vieres alguna cosa digna de reprensión, guárdate de hacerla; y si alguna vez la hiciste, procura enmendarte luego.

Así como tú miras a los otros, así los otros te miran a ti. ¡Oh! ¡Cuán alegre y dulce cosa es ver los devotos y fervorosos hermanos con santas costumbres y en observante disciplina!

¡Cuán triste y penoso es verlos andar desordenados, y que no hacen aquello a que son llamados por su vocación!

¡Oh! ¡Cuán dañoso es ser negligentes en el propósito de su llamamiento, y ocuparse en lo que no les mandan!

Acuérdate de la profesión que tomaste, y proponte por modelo al Crucificado.

Bien puedes avergonzarte mirando la: vida de Jesucristo, porque aún no estudiaste a conformarte más con Él, aunque ha muchos años que estás en el camino de Dios.

El religioso que se ejercita intensa y devotamente en la santísima vida y pasión del Señor, halla allí todo lo útil y necesario y cumplidamente para sí; y no hay necesidad que busque cosa mejor fuera de Jesús.

¡Oh! ¡Si viniese a nuestro corazón Jesús crucificado, cuán presto y cumplidamente seríamos enseñados!

El hombre fervoroso y diligente, a todo está dispuesto.

Mayor trabajo es resistir a los vicios y pasiones, que sudar en los trabajos corporales.

El que no evita los defectos pequeños, poco a poco cae en los grandes.

Te alegrarás siempre a la noche, si gastares bien el día.

Vela sobre ti, despiértate a ti, amonéstate a ti, y sea de los otros lo que fuere, no te descuides de ti.

Tanto aprovecharás cuanto más fuerza te hicieres. Amén. (Imitación de Cristo, libro I, cap. 25)

Momento de Confrontación:

Pregúntate

¿Qué tan cerca estas de Dios?
¿Cuán limpio y puro esta mi corazón? Tener el corazón puro es muy importante para poder estar cerca de Dios aquí en la tierra y después estar con El en el cielo; también para conocerlo con la Luz que nos da a través de la Fe.

Desde el día 1º hasta el día 12º practica la virtud de: Pureza de Corazón

Realizar las oraciones de todos los días dispuestas para esta primera fase


jueves, 16 de agosto de 2018

Undécimo Día: De la fervorosa enmienda de nuestra vida



Momento de Iluminación: (Imitación de Cristo, libro I, cap. 25)

1. Vela con mucha diligencia en el servicio de Dios y piensa de ordinario a qué viniste y por qué dejaste el mundo.
¿No fue, por ventura, con deseo de vivir para Dios y ser hombre espiritual?
Corre, pues, con fervor a la perfección, que presto recibirás el galardón de tus trabajos, y no habrá de ahí adelante temor ni dolor en tu fin.
Ahora trabajarás un poco y hallarás después gran descanso y aun perpetua alegría.
Si permaneces fiel y fervoroso en obrar, sin duda será Dios fiel y rico en pagar.
Ten firme esperanza que alcanzarás victoria; mas no conviene tener seguridad, porque no aflojes ni te ensoberbezcas.
2. Se hallaba uno lleno de congoja, luchando entre el temor y la esperanza, y un día, cargado de tristeza, entró en la iglesia y se postró delante del altar en oración, y, revolviendo en su corazón varias cosas, dijo: ¡Oh, si supiese que había de perseverar! Y luego oyó en lo interior la divina respuesta: "¿Qué harías si eso supieses? Haz ahora lo que entonces quisieras hacer, y estarás seguro".
Y en aquel punto, consolado y confortado, se ofreció a la divina voluntad, y cesó su congojosa turbación.
Y no quiso escudriñar curiosamente para saber lo que le había de suceder, sino que anduvo con mucho cuidado de saber "lo que fuese la voluntad de Dios" y a sus divinos ojos "más agradable y perfecto" (Rom 12,2) para comenzar y perfeccionar toda buena obra.
3. "Espera en el Señor, y haz bondad, y habita en la tierra, y serás apacentado en su riqueza" (Sal 36,3).
Detiene a muchos el fervor de su aprovechamiento el espanto de la dificultad o el trabajo de la pelea.
Ciertamente, aprovechan más en las virtudes aquellos que más varonilmente ponen todas sus fuerzas para vencer las que les son más graves y contrarias.
Porque allí aprovecha el hombre más y alcanza mayor gracia, donde más se vence a sí mismo y se mortifica el espíritu.
4. Pero no todos tienen igual ánimo para vencer y mortificarse.
No obstante, el diligente y celoso de su aprovechamiento, más fuerte será para la perfección, aunque tenga muchas pasiones, que el de buen natura si pone poco cuidado en las virtudes.
Dos cosas especialmente ayudan mucho a enmendarse; es a saber: desviarse con esfuerzo de aquello a que le inclina la naturaleza viciosamente y trabajar con fervor por el bien que más le falta.
Trabaja también en vencer y evitar lo que de ordinario te desagrada en tus prójimos.
5. Mira que te aproveches dondequiera; si vieres y oyeres buenos ejemplos, anímate a imitarlos; mas si vieres alguna cosa digna de reprensión, guárdate de hacerla; y si alguna vez la hiciste, procura enmendarte luego.
Así como tú miras a los otros, así los otros te miran a ti. ¡Cuán alegre y dulce cosa es ver los devotos y fervorosos hermanos con santas costumbres y en observante disciplina!
¡Cuán triste y penoso es verlos andar desordenados y que no hacen aquello a que son llamados por su vocación!
¡Cuán dañoso es ser negligentes en el propósito de su llamamiento y ocuparse en lo que no les mandan!
6. Acuérdate de la profesión que tomaste, y propónte por modelo al Crucificado.
Bien puedes avergonzarte mirando la vida de Jesús, porque aún no te has esforzado en conformarte más con Él, aunque ha muchos años que estás en el camino de Dios.
El religioso que se ejercita intensa y devotamente en la santísima vida y pasión del Señor, halla allí todo lo útil y necesario cumplidamente para sí, y no necesita buscar cosa mejor fuera de Jesús.
¡Oh, si viniese a nuestro corazón Jesús crucificado, cuán presto y cumplidamente seríamos enseñados!
7. El fervoroso religioso acepta todo lo que le mandan, y lo lleva muy bien.
El negligente y tibio tiene tribulación sobre tribulación, y de todas partes padece angustia; porque carece de la consolación interior y no le dejan buscar la exterior.
El religioso que vive fuera de la observancia, cerca está de caer gravemente.
El que busca vivir más ancho y descuidado, siempre estará en angustias, porque lo uno o lo otro lo descontentará.
8. ¿Cómo lo hacen tantos religiosos que están encerrados en la observancia del monasterio?
Salen pocas veces, viven abstraídos, comen pobremente, visten ropa basta, trabajan mucho, hablan poco, velan largo tiempo, madrugan muy temprano, tienen continuas horas de oración, leen a menudo y guardan en todo exacta disciplina.
Mira cómo los cartujos, los cistercienses y los monjes y monjas de diversas órdenes se levantan cada noche a alabar al Señor.
Y por eso sería torpe que tú empezases en tiempo tan santo, donde tanta multitud de religiosos comienzan a alabar a Dios.
9. ¡Oh, si nunca hubiésemos de hacer otra cosa sino alabar a Dios nuestro Señor con todo el corazón y con la boca!
¡Oh, si nunca tuvieses necesidad de comer, beber y dormir, sino que siempre pudieses alabar a Dios, y solamente ocuparte en cosas espirituales!
Entonces serías mucho más dichoso que ahora, cuando sirves a cualquier necesidad de la carne.
¡Pluguiese a Dios que no tuviésemos estas necesidades, sino solamente las refecciones espirituales, las cuales, ¡ay!, gustamos bien raras veces!
10. Cuando el hombre llega al punto de no buscar su consuelo en ninguna criatura, entonces comienza a gustar de Dios perfectamente; y entonces está contento con todo lo que le sucede.
Entonces ni se alegra en lo mucho, ni se entristece por lo poco; mas pónese entera y confiadamente en Dios, el cual lo es todo en todas las cosas, para quien ninguna perece ni muere, sino que todas viven y le sirven sin tardanza.
11. Acuérdate siempre del fin, y que el tiempo perdido jamás vuelve. Nunca alcanzarás las virtudes sin cuidado y diligencia.
Si comienzas a ser tibio, comenzará a irte mal.
Mas si te excitares al fervor, hallarás gran paz, y sentirás el trabajo muy ligero por la gracia de Dios y por el amor de la virtud.
El hombre fervoroso y diligente, a todo está dispuesto.
Mayor trabajo es resistir a los vicios y pasiones que sudar en los trabajos corporales.
El que no evita los defectos pequeños, poco a poco cae en los grandes.
Te alegrarás siempre a la noche si gastares bien el día.
Vela sobre ti, despiértate a ti, amonéstate a ti y sea de los otros lo que fuere, no te descuides de ti.
Tanto aprovecharás cuanto más fuerza te hicieres. Amén.

Momento de Reflexión:
De la fervorosa enmienda de nuestra vida

Se hallaba uno lleno de congoja, luchando entre el temor y la esperanza, y un día, cargado de tristeza, entró en la iglesia, y se postró delante del altar en oración, y meditando en su corazón varias cosas, dijo: ¡Oh! ¡Si supiese que había de perseverar! Y luego oyó en lo interior la divina respuesta: ¿Qué harías si eso supieses? Haz ahora lo que entonces quisieras hacer, y estarás seguro.
Y en aquel punto, consolado y confortado, se ofreció a la divina voluntad, y cesó su congojosa turbación.
Y no quiso escudriñar curiosamente para saber lo que le había de suceder, sino que anduvo con mucho cuidado de saber lo que fuese la voluntad de Dios, ya sus divinos ojos más agradable y perfecto para comenzar y perfeccionar toda buena obra.
El profeta dice: Espera en el Señor, y haz bondad, y habita en la tierra, y serás apacentado en sus riquezas.
Detiene a muchos el fervor de su aprovechamiento, el espanto de la dificultad, o el trabajo en la pelea.
Ciertamente aprovechan más en las virtudes, aquellos que más varonilmente ponen todas sus fuerzas para vencer las que les son más graves y contrarias.
Porque allí aprovecha el hombre más y alcanza mayor gracia, adonde más se vence a sí mismo y se mortifica el espíritu.
Pero no todos tienen igual ánimo para vencer y mortificarse.
No obstante, el diligente y celoso de su aprovechamiento, más fuerte será para la perfección, aunque tenga muchas pasiones, que el de buen natural, si pone poco cuidado en las virtudes. (Imitación de Cristo, libro I, cap. 25)

Momento de Confrontación:

Pregúntate
¿Qué tan cerca estas de Dios?
¿Cuán limpio y puro esta mi corazón? Tener el corazón puro es muy importante para poder estar cerca de Dios aquí en la tierra y después estar con El en el cielo; también para conocerlo con la Luz que nos da a través de la Fe.

Desde el día 1º hasta el día 12º practica la virtud de: Pureza de Corazón

Realizar las oraciones de todos los días dispuestas para esta primera fase

miércoles, 15 de agosto de 2018

Décimo Día: En despreciando el mundo, es dulce cosa servir a Dios


Momento de Iluminación: (Imitación de Cristo, libro III, cap. 10)

Que no tiene el hombre de sí bien alguno ni cosa de qué alabarse

El Alma.- 1. Señor, "¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre para que le visites?" (Sal 8,5).
¿Qué ha merecido el hombre para que le dieses tu gracia?
Señor, ¿de qué me puedo quejar si me desamparas? ¿O cómo justamente podré contender contigo si no hicieres lo que pido?
Por cierto, una cosa puedo yo pensar y decir con verdad: Nada soy, Señor, nada puedo, nada bueno tengo de mí; mas en todo estoy falto y camino siempre a la nada.
Y si ni soy ayudado e instruido interiormente por ti, me vuelvo enteramente tibio y disipado.

2. "Mas tú, Señor, eres siempre el mismo" (Sal 101,27), y permaneces eternamente, siempre bueno, justo y santo, haciendo todas las cosas bien, justa y santamente, y ordenándolas con sabiduría. Pero yo, que soy más inclinado a caer que aprovechar, no persevero siempre en un estado, y me mudo siete veces cada día.
Mas luego me va mejor cuando te dignas alargarme tu mano auxiliadora porque tú solo, sin humano favor, me puedes socorrer y fortalecer, de manera que no se mude más mi semblante, sino que a ti solo se convierta y en ti descanse mi corazón.

3. Por lo cual, si yo supiese bien desechar toda consolación humana, ya sea para alcanzar devoción, ya por la necesidad que tengo de buscarte, pues no hay hombre que me consuele, entonces con razón podría yo esperar en tu gracia y alegrarme con el don de la nueva consolación.

4. Gracias sean dadas a ti, de quien viene todo, siempre que me sucede algún bien.
Porque delante de ti yo soy vanidad y nada, hombre mudable y flaco.
¿De dónde, pues, me puedo gloriar o por qué deseo ser estimado?
¿Por ventura de la nada? Pero esto es vanísimo.

Verdaderamente, la vanagloria es una mala pestilencia y grandísima vanidad, porque nos aparta de la verdadera gloria y nos despoja de la gracia celestial.
Porque contentándose un hombre a sí mismo, te descontenta a ti; cuando desea las alabanzas humanas, es privado de las virtudes verdaderas.

5. La verdadera gloria y alegría santa consiste en gloriarse en ti y no en sí; gozarse en tu nombre y no en la propia virtud, ni deleitarse en criatura alguna sino por ti.
Sea alabado tu nombre, no el mío; engrandecidas sean tus obras, no las mías; bendito sea tu santo nombre, y no me sea atribuida parte alguna de las alabanzas de los hombres.
"Tú eres mi gloria" (Sal 3,3); tú, la alegría de mi corazón.
En ti me gloriaré y gozaré todos los días; "mas de mi parte no hay de qué, sino de mis flaquezas" (2Cor 12,5).
Busquen los judíos la gloria que se dan unos a otros; yo buscaré la gloria que viene solamente de Dios (Jn 5,44; 8,50).
Porque toda la gloria humana, toda la honra temporal, toda la alteza del mundo, comparada con tu eterna gloria, es vanidad y necedad.
¡Oh verdad mía y misericordia mía, Dios mío, Trinidad bienaventurada; a ti solo sea alabanza, honra, virtud y gloria para siempre jamás!

Momento de Reflexión: En despreciando el mundo, es dulce cosa servir a Dios  
Otra vez hablaré, Señor, ahora, y no callaré. Diré en los oídos de mi Dios, mi Señor y mi Rey, que está en el cielo:
¡Oh Señor, cuán grande es la abundancia de tu dulzura, que escondiste para los que te temen! Pero, ¿qué eres para los que te aman, y qué para los que te sirven de todo corazón?
Verdaderamente es inefable la dulzura de tu contemplación, la cual das a los que te aman.
En esto me has mostrado singularmente tu dulce caridad, en que cuando yo no existía me criaste, y cuan-do erraba lejos de Ti, me convertiste para que te sirviese, y me mandaste que te amase.
¡Oh fuente de amor perenne! ¿Qué diré de Ti? ¿Cómo podré olvidarme de Ti, que te dignaste acordarte de mí aun después que yo me perdí y perecí?
Usaste de misericordia con tu siervo sobre toda esperanza, y sobre todo merecimiento me diste tu gracia y amistad.
¿Qué te volveré yo por esta gracia? Porque no se concede a todos que, dejadas todas las cosas, renuncien al mundo y escojan vida retirada.
¿Por ventura es gran cosa que yo te sirva, cuando toda criatura está obligada a servirte?
No me debe parecer mucho servirte, sino más bien me parece grande y maravilloso que Tú te dignaste recibir por siervo a un tan pobre e indigno y unirle con tus amados siervos.
Tuyas son, pues, todas las cosas que tengo y con que te sirvo.
Pero, por el contrario, Tú me sirves más a mí que yo a Ti.
El cielo y la tierra que Tú criaste para el servicio del hombre, están prontos, y hacen cada día todo lo que les has mandado; y esto es poco, pues aun has destinado los ángeles para servicio del hombre.
Mas a todas estas cosas excede el que Tú mismo te dignaste servir al hombre, y le prometiste que te darías a Ti mismo.
¿Qué te daré yo por tantos millares de beneficios? ¡Oh! ¡Si pudiese yo servirte todos los días de mi vida!
¡Oh! ¡Si pudiese solamente, siquiera un solo día, hacerte algún digno servicio!
Verdaderamente Tú solo eres digno de todo servicio, de toda honra y de alabanza eterna.
Verdaderamente Tú solo eres mi Señor, y yo soy un pobre siervo tuyo, que estoy obligado a servirte con todas mis fuerzas, y nunca debo cansarme de alabarte.
Así lo quiero, así lo deseo; y lo que me falta, ruégote que Tú lo suplas.
Grande honra y gran gloria es servirte, y despreciar todas las cosas por Ti.
Por cierto, grande gracia tendrán los que de toda voluntad se sujetaren a tu santísimo servicio.
Hallarán la suavísima consolación del Espíritu Santo los que por amor tuyo despreciaron todo deleite carnal. (Imitación de Cristo, libro III, cap. 10)

Momento de Confrontación:

Pregúntate
¿Qué tan cerca estas de Dios?
¿Cuán limpio y puro esta mi corazón? Tener el corazón puro es muy importante para poder estar cerca de Dios aquí en la tierra y después estar con El en el cielo; también para conocerlo con la Luz que nos da a través de la Fe.

Desde el día 1º hasta el día 12º practica la virtud de: Pureza de Corazón

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martes, 14 de agosto de 2018

Noveno Día: El fuego prueba al hierro, y la tentación al hombre justo.



Momento de Iluminación: (Imitación de Cristo,  libro I, cap. 13). Tomar la lectura del día anterior

Momento de Reflexión:
El fuego prueba al hierro, y la tentación al hombre justo.

Muchas veces no sabemos lo que podemos; mas la tentación descubre lo que somos.

Debemos, pues, velar principalmente al venir la tentación; porque entonces más fácilmente es vencido el enemigo cuando no le dejamos pasar de la puerta del alma, y se le resiste al umbral luego que toca.

Atajar al principio el mal procura:  Si llega a echar raíz, tarde se cura.

Porque primeramente se ofrece al ánima sólo el pensamiento sencillo; después, la importuna imaginación; luego, la delectación y el torpe movimiento, y el consentimiento.

Y así entra poco a poco el maligno enemigo, y se apodera de todo por no resistirle al principio.

Y cuanto más tiempo fuere uno perezoso en resistir, tanto se hace cada día más flaco, y el enemigo contra él más fuerte.

Algunos padecen graves tentaciones al principio de su conversión, y otros, al fin.

Pero otros son molestados casi por toda su vida.

Algunos son tentados blandamente, según la sabiduría y el juicio de la divina Providencia, que mide el estado y los méritos de los hombres, y todo lo tiene ordenado para la salvación de sus escogidos.

Por eso no debemos desconfiar cuando somos tentados, sino antes rogar a Dios con mayor fervor que sea servido de ayudarnos en toda tribulación; el cual, sin du-da, según el dicho de San Pablo, nos dará el auxilio junto con la tentación, para que la podamos resistir.

Humillemos, pues, nuestras almas bajo la mano de Dios en toda tribulación y tentación, porque Él salvará y engrandecerá a los humildes de espíritu.

En las tentaciones y adversidades se ve cuánto uno ha aprovechado y en ellas consiste el mayor merecimiento y se conoce mejor la virtud. (Imitación de Cristo, libro I, cap. 13)

Momento de Confrontación:

Pregúntate
¿Qué tan cerca estas de Dios?
¿Cuán limpio y puro esta mi corazón? Tener el corazón puro es muy importante para poder estar cerca de Dios aquí en la tierra y después estar con El en el cielo; también para conocerlo con la Luz que nos da a través de la Fe.

Desde el día 1º hasta el día 12º practica la virtud de: Pureza de Corazón

Realizar las oraciones de todos los días dispuestas para esta primera fase