miércoles, 22 de enero de 2014

Oración Consejo Asuntos Económicos

Vivir alegres

A veces andamos por los caminos de la vida tristes, ¿para qué esforzarnos si todo parece que nos sale mal? ¿Por qué todo lo malo me ocurre a mí? Mis problemas parecen ser mayores que los problemas de los demás. ¿Merece la pena vivir?

Reflexión

La alegría no es cosa fácil. La alegría nace de la paz interior, de una conciencia tranquila, del deber cumplido, de un amor verdadero, de una confianza en Dios.

La persona amargada, triste, desesperanzada de la vida jamás dará testimonio de alegría.

La persona alegre, da testimonio de Cristo vivo, glorioso, resucitado.

La persona alegre toma como evangelio de su vida el sermón del monte: Las Bienaventuranzas.

La persona alegre considera los sufrimientos y enfermedades como gracias de Dios.

La persona alegre tiene su corazón abierto a la generosidad, a darse a los demás, a aliviar la vida de sus semejantes, sobre todo si son débiles y están enfermos.

La persona alegre no tiene miedo a las contrariedades y contratiempos de la vida.

«Una mujer, enferma de cáncer, había decidido dedicar sus últimos días a conocerse a sí misma.
Escribía: "He comenzado a ocuparme de los pensamientos que pienso, de los objetos que elijo, de las cosas que amo, de los libros que leo. Me parece que son un reflejo de mi persona y que hablan de mí. Así lo he hecho.

Y he conocido una persona fantástica, a mí misma. Y lo más importante que he aprendido, después de saber que debía abandonarlo todo, es que la única cosa que poseía de verdad era yo misma, como soy.
Ahora muero de cáncer, pero nunca he tenido más vida ni he sido tan feliz como ahora".»

Bruno FERRIERO

Compromiso

¿Aceptas con alegría tu propia realidad?

¿Tienes la suficiente fuerza espiritual para vencer las dificultades y vivir la vida con serenidad de espíritu?¿Te dejas llevar por la apatía, desinterés ante las dificultades o, por el contrario, te entregas a la actividad?

¿La desesperanza, la tristeza, el descontento, pueden más en ti que el optimismo y la alegría?

¿Acudes al Señor, fuente de esperanza y de alegría?


Oración

María:

Madre de Jesús y madre nuestra, con confianza acudo a ti.

Desearía conseguir tu actitud ante la vida, para vivirla con alegría y en plenitud.

Que sea siempre agradecido al don de tu Hijo, para poder servir generosamente a mis hermanos.

Que mi corazón esté abierto y sea sensible a las necesidades de los que sufren, para que el testimonio de mi vida les ayude a vivir con plenitud.


Gracias, Madre.

martes, 7 de enero de 2014

Mensaje del Pbro. Víctor Tarazona a la Comunidad Salesiana de San Félix

Al iniciar un nuevo año

Es hermoso cuando entre nosotros nos damos un cariñoso saludo al iniciar el año civil. Mi primer deseo es que vivamos este año 2014 a la medida de Cristo. Seamos generosos en vivir nuestra fe. Que no es otra cosa sino vivir la alegría del amor de Dios dado y desbordado en nuestros corazones.

Estamos por cumplir 40 años de erección canónica, dos preguntas espontáneas: ¿tenemos algo que celebrar? Y si es así, ¿cómo podemos celebrarlo?

La primera pregunta no es capciosa. Alguno dirá que sí tenemos algo que celebrar, sin embargo, lo que deseo es que cada uno de nosotros se coloque la mano sobre el corazón y se pregunte: llegados a estos 40 años de erección canónica de nuestra Parroquia, ¿tengo algo que celebrar?  Necesitamos responder desde el corazón.
Particularmente sí creo que tenemos algo que celebrar: la alegría del encuentro con Jesús de Nazaret. Para celebrarlo, sin embargo, necesitamos una reconversión del corazón… ¡Es preciso que nos llenemos del Amor de Dios! No podemos permanecer más tiempo encerrados en nosotros mismos, sin apenas oxigeno para respirar, hay que abrir las puertas de nuestro corazón, de nuestras casas, de nuestra comunidad parroquial, y respirar el aire siempre nuevo del Espíritu Santo.

La tristeza, el chisme, el aislamiento, el conuquismo, entre otros males que nos pueden aquejar, no son testimonio de quien se ha encontrado con Jesús de Nazaret, y no invitan a nadie a conocerle, urge que dejemos que la alegría sea nuestro sello de identidad, que la generosidad sea nuestra bandera, que el respeto sea nuestra insignia, que el amor sea nuestro escudo.


Espero que este primer trimestre del 2014 nos ayude a consolidar una propuesta, iluminada por el Espiritu Santo, de cómo vivir nuestro año jubilar parroquial… 

viernes, 3 de enero de 2014

Lecturas del 3 de Enero. Feria de Navidad

Lecturas del 3 de Enero. Feria de Navidad


Primera lectura

Lectura de la primera carta de Juan (2,29;3,1-6):

Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el que obra la justicia ha nacido de él. Mirad que amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro. Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley. Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado. Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no le ha visto ni conocido.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1.3cd-4.5-6

R/.
 Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios


Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas;
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la cítara para el Señor
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor. R/.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Juan (1,29-34):

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: "Trás de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

Palabra del Señor

Homilia
Hermanos mios, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que cuando él se manifieste vamos a ser semejantes a él porque lo veremos tal cual es.

Varios de nosotros estamos recordando un familiar difunto, algunos estamos orando por un familiar enfermo. Parece contradictorio que la liturgia nos pida que aclamemos con júbilo al Señor. ¿Cómo estar alegres ante muchas situaciones que estamos viviendo? ¿Cómo estar alegres si lo que queremos es llorar? Ante el miedo que nos envuelve y nos hace sospechar de todos, de quien va a pie, de quien va en moto, y si son dos motorizados, triple sospecha. Cómo estar alegres si hoy en día hay maltrato, maltratan a las mujeres, que siguen allí, al pie de lucha, maltrato de tantos niños, ante los cuales tenemos sentimientos contradictorios cuando los vemos en la calle, sentimos compasión pero cuando se nos acercan nos asustan, los rechazamos. Si hay miedos, fragilidades, heridas, dolor, incomprensiones… ¿cómo podemos estar alegres? Y sí, debemos estar alegres, digan todos: aclamemos con júbilo al Señor, con más fuerza. Y, ¿por qué? Porque el Señor camina entre nosotros, nos lo dice el Bautista, ese es el Cordero de Dios, sobre él se ha posado el Espíritu Santo. Hoy Jesús de Nazaret camina entre nosotros. Y cuando vayas a preguntarte ¿dónde estás Jesús? Mírate al espejo: tú eres Jesús de Nazaret… has sido bautizado con el Espíritu Santo, éste mora, habita, vive en ti y te transforma, te cambia, te mejora, te transforma en Jesús de Nazaret, tú eres quien ha de pasar por el mundo haciendo el bien, sanando los corazones afligidos, transformando toda esta realidad, porque ahora somos hijos de Dios, ¡y aún no se ha manifestado lo que seremos al final! Seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es… pero ahora, mientras caminamos, hemos de esforzarnos en asumir nuestra vocación, nuestra llamada, estamos invitados a ser otros Jesús de Nazaret, tú hermano, tú hermana, mírate al espejo, eres Jesús de Nazaret, así que ponte en camino, pasa haciendo el bien… se lo pedimos al Señor… 

Gloria a ti Dios Uno y Trino Comunidad de Amor, todo honor, toda alabanza, toda gloria por los siglos de los siglos. 

Amén.