domingo, 21 de enero de 2018

“Señor, dame de esa agua”  (Jn 4,15)


CULTIVEMOS EL ARTE DE ESCUCHAR Y ACOMPAÑAR


(ANS - Roma) - Hay muchos mensajes importantes que el Rector Mayor, P. Ángel Fernández Artime, transmite con este Aguinaldo 2018 que tiene por título: “Señor, dame de esa agua. CULTIVEMOS EL ARTE DE ESCUCHAR Y ACOMPAÑAR”. A la espera de la presentación del comentario, como es tradición al final del año; ya se encuentra disponible el póster. La realización y creación pertenece al conocido diseñador español "Fano". Exponemos diez particularidades para apreciar el mensaje de este póster.

Muchos sedientos, vasos vacíos y vidas vacías y cansadas que piden ser colmadas de significado. Tierra buena con buena semilla esperando ser “despertada” de la fuente inagotable de Vida que brota de Jesús.

Don Bosco está lleno del agua viva de Jesús y es un “depósito” que da agua a todos, especialmente a los jóvenes, para dar vida, fuerza y esperanza.

La mujer samaritana: extranjera, rechazada, confundida, atormentada... Se encuentra con Jesús y le cambia la vida.

Jesús es la fuente de Agua Viva.

María Auxiliadora, siempre atenta a nuestras necesidades y que nos recuerda maternalmente: “Haz lo que dice Jesús”.

Del costado y del corazón de Jesús fluye agua del amor inagotable. El encuentro con la Samaritana fue a las tres de la tarde, la misma hora en que Jesús murió en la Cruz y de su corazón desgarrado salió sangre y agua.

La tarea de los adultos es colaborar, acompañar, cultivar.

El agua quita la sed, riega, purifica, hace crecer, vivifica, cambia el desierto en jardín.

El Espíritu de Dios obra y da la fuerza de voluntad.

Diversas edades, diversas experiencias, diversas razas, idiomas y culturas, pero la misma humanidad, la misma sed, la misma alegría intensa de recibir el Agua Viva de Jesús.

El póster se encontrará disponible en alta definición en 6 lenguas en el sitio web sdb.org y en ANSFlickr para ser descargado.

El autor del poster es un conocido diseñador español, Patxi Velasco Fano, que firma su obra simplemente con "Fano" que es el apellido de su madre, y su nombre es ‘Fe’. “Puedo decir que soy seguramente ‘hijo de la fe’”, manifestó al Boletín Salesiano de Italia.

Fano, es casado, padre de tres hijos, es profesor de la escuela primaria “María de la O” de Málaga, y se inserta en un contexto de marginación y pobreza, pero lleno de vida, alegría y esperanza.

Mauro Borgatello y el Equipo de Comunicación de la Inspectoría de Italia Meridional (IME Communication) participaron del diseño del póster del Aguinaldo 2018.

Juan 4: JESÚS Y LA SAMARITANA

El Señor se enteró de que los fariseos tenían noticias de él; se decía que Jesús bautizaba y atraía más discípulos que Juan, aunque de hecho no bautizaba Jesús, sino sus discípulos.
Jesús decidió, entonces, abandonar Judea y volvió a Galilea. Para eso tenía que pasar por el país de Samaria, y fue así como llegó a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca de la tierra que Jacob dio a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob.
Jesús, cansado por la caminata, se sentó al borde del pozo. Era cerca del mediodía. Fue entonces cuando una mujer samaritana llegó para sacar agua, y Jesús le dijo: “Dame de beber.” Los discípulos se habían ido al pueblo para comprar algo de comer.
La samaritana le dijo: “¿Cómo tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?” (Se sabe que los judíos no tratan con los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios, si supieras quién es el que te pide de beber, tú misma le pedirías agua viva y él te la daría.”
Ella le dijo: “Señor, no tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo. ¿Dónde vas a conseguir esa agua viva? Nuestro antepasado Jacob nos dio este pozo, del cual bebió él, sus hijos y sus animales; ¿eres acaso más grande que él?”
Jesús le dijo: “El que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré nunca volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en un chorro que salta hasta la vida eterna.”
La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua, y así ya no sufriré la sed ni tendré que volver aquí a sacar agua.” Jesús le dijo: “Vete, llama a tu marido y vuelve acá.” La mujer contestó: “No tengo marido.” Jesús le dijo: “Has dicho bien que no tienes marido, pues has tenido cinco maridos, y el que tienes ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad.”
La mujer contestó: “Señor, veo que eres profeta. Nuestros padres siempre vinieron a este cerro para adorar a Dios y ustedes, los judíos, ¿no dicen que Jerusalén es el lugar en que se debe adorar a Dios?”
Jesús le dijo: “Créeme, mujer: Llega la hora en que ustedes adorarán al Padre, pero ya no será “en este cerro” o “en Jerusalén”. Ustedes, los samaritanos, adoran lo que no conocen, mientras que nosotros, los judíos, adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Entonces serán verdaderos adoradores del Padre, tal como él mismo los quiere. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorarlo en espíritu y en verdad.”
La mujer le dijo: “Yo sé que el Mesías (que es el Cristo), está por venir; cuando venga nos enseñará todo.” Jesús le dijo: “Ese soy yo, el que habla contigo.”
En aquel momento llegaron los discípulos y se admiraron al verlo hablar con una mujer. Pero ninguno le preguntó qué quería ni de qué hablaba con ella. La mujer dejó allí el cántaro y corrió al pueblo a decir a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Cristo?” Salieron, pues, del pueblo y fueron a verlo.
Mientras tanto los discípulos le insistían: “Rabbí, come.” Pero él les contestó: “El alimento que debo comer, ustedes no lo conocen.” Y se preguntaban si alguien le habría traído de comer. Jesús les dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me ha enviado y llevar a cabo su obra. Ustedes han dicho: “Dentro de cuatro meses será tiempo de cosechar”. ¿No es verdad? Pues bien, yo les digo: Levanten la vista y miren los campos: ya están amarillentos para la siega. El segador ya recibe su paga y junta el grano para la vida eterna, y con esto el sembrador también participa en la alegría del segador.
Aquí vale el dicho: Uno es el que siembra y otro el que cosecha. Yo los he enviado a ustedes a cosechar donde otros han trabajado y sufrido. Otros se han fatigado y ustedes se han aprovechado de su trabajo.”
Muchos samaritanos de aquel pueblo creyeron en él por las palabras de la mujer, que declaraba: “El me ha dicho todo lo que he hecho.” Cuando llegaron los samaritanos donde él, le pidieron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron al oír su palabra, y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú has contado. Nosotros mismos lo hemos escuchado y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.”

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Aguinaldo Salesiano 2018


Trabajo en Grupo y Reflexión de la Familia Salesiana

PRESENTACIÓN DE LA STRENNA 2018


Roma 16 de julio del 2017
Fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo


LEMA:

“Señor, dame de esa agua”  (Jn 4,15)
CULTIVEMOS EL ARTE DE ESCUCHAR Y ACOMPAÑAR

Síntesis – Resumen de lo que se querrá comunicar en el Aguinaldo (Strenna) en la redacción al final del año. Hago notar que esto son SOLAMENTE ALGUNAS PISTAS, pero no la redacción de la Strenna 2018.

            El lema parte de la petición que con fueza hace la mujer Samaritana a Jesús, en el pozo de Jacob. En el encuentro con Él se sintió escuchada, respetada y valorada, y su corazón la lleva a pedir algo más valioso: “Señor, dame de esa agua” (de vida plena que me ofreces).
            Siguiendo el hilo conductor de este pasaje evangélico, presentaremos, en el marco del próximo Sínodo de Obispos (Los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional), la importancia que tiene para toda nuestra familia salesiana y su misión en el mundo, cultivar el precioso arte de la escucha y el acompañamiento, con las condiciones que han de darse, las exigencias y el servicio que encierra en sí mismo, tanto escuchar como acompañar, en el camino del crecimiento personal cristiano y vocacional.
  
I.- UN ENCUENTRO QUE NO DEJA INDIFERENTE

            El punto de partida de nuestra reflexión ha de ser la lectura reposada y meditada del pasaje que conocemos como 'el encuentro de Jesús con la Samaritana' (Jn 4,3-42), que, desde este momento será el Icono al que referirnos para ver cómo el Señor se relaciona con ella y qué produce en la vida de esta mujer su encuentro con Él.

“Llega una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dice:
-Dame de beber.
(Los discípulos habían ido a la aldea a comprar comida). Le responde la Samaritana:
- Tú que eres judío, ¿cómo pides de beber a una mujer Samaritana? (Jn 4, 7-9)

Jesús se encuentra, ciertamente, en una situación de desamparo y vulnerabilidad frente a una necesidad concreta. Ante la mujer Samaritana él es forastero, tiene sed, no tiene cántaro y el agua del pozo profundo no le es accesible.
            Por otra parte, ella, tal como se deduce de toda la narración, es una persona marcada por una, cuanto menos, dudosa fama, con una situación de vida 'irregular'.
            Y entre Jesús y la mujer Samaritana se interponen fuertes convencionalismos étnicos y religiosos, con una conducta reprobable y trasngresora de las costumbres de su tiempo, al pedir agua a esta mujer.

Y de este situación emana algo muy interesante para nosotros: un lugar profano y de 'intemperie', un pozo en medio del campo, y un Encuentro que se mostrará como lugar de encuentro con Dios.
Jesús, verdadero protagonista y conductor del encuentro, de la escucha y del diálogo inicial, 'diseña' la estrategia de dicho encuentro, comenzando por la escucha de la otra persona y la situación que intuye.
  
Una ESCUCHA  que hoy en día para nosotros tiene mucho de arte. “Necesitamos ejercitarnos en el arte de escuchar, que es más que oír. Lo primero en la comunicación con el otro, es la capacidad del corazón que hace posible la proximidad sin la cual no existe un verdadero encuentro espiritual” [1].
            Esta escucha tiene como punto de partida el encuentro que constituye una oportunidad de relación humana y humanizadora, vivida en libertad plena, “con una mirada respetuosa, llena de compasión pero que al mismo tiempo sane, libere, y aliente a madurar en la vida cristiana”[2].
            Cuando se produce así el encuentro la escucha significará, entre otras cosas:

Ø  Favorecer la apertura al otro.
Ø  Conceder toda la atención a lo que la persona puede expresar, y comprometerse activamente en la comprensión de lo que se desea comunicar.
Ø  Acompañar comprometidamente en lo que la persona busca y espera de sí misma.
Ø  Dejar de lado el propio mundo para acercarse lo más posible al de la otra persona.
Ø  Escuchar, en definitiva, será ese arte que requiere atención solícita hacia la persona, en sus luchas y fragilidades, en sus gozos, sufrimientos y búsquedas, puesto que no solamente escuchamos algo, sino a alguien.
Ø  Esta escucha, cuando tiene que ver con el acompañamiento personal espiritual, trasciende la dimensión psicológica y adquiere una dimensión espiritual y religiosa, puesto que nos lleva por caminos en los que se está a la espera de Alguien.
Ø  Con nuestra mirada educativa, especialmente hacia los jóvenes, y también en la vida de sus familias, sabemos que es mucho lo positivo que hay en cada corazón[3], y es preciso hacer aflorar estas cosas positivas mediante un paciente trabajo de atención sobre uno mismo, de diálogo con los demás, de escucha y de reflexión.

            Esta escucha ha de llevarnos a comprender bien qué necesitan los jóvenes de hoy, y a veces sus padres, o las personas con quienes nos relacionamos en un ambiente pastoral. En concreto los jóvenes se acercan no tanto porque busquen,  un acompañamiento, sino más bien movidos por la necesidad cuando tienen dudas, líos, aprietos y dificultades, conflictos, tensiones, decisiones que tomar, problemas concretos que afrontar.
            Y suele ser más común que se acerquen si es uno mismo quien hace algún gesto de acercamiento, de interés por ellos, si se sale al encuentro, si uno se muestra accesible.
Y a veces, estas conversaciones fortuitas pueden ser la puerta que se abre para un camino más profundo y de crecimiento…

Así sucedió en el encuentro de Jesús con la mujer que, sencillamente, iba a buscar agua al pozo.
  
II. UN ENCUENTRO QUE LANZA HACIA ADELANTE A LA PERSONA

“Jesús le contestó:
- Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y te daría agua viva.
Le dice la mujer:
- Señor, no tienes cubo y el pozo es profundo, ¿de dónde sacarás agua viva? (…)
Le contestó Jesús:
- El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; quien beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás (…)
Le dice la mujer:
- Señor, dame de esa agua para que no tenga sed. (Jn 4, 10-16)

* Jesús, como maestro de sabiduría y hábil conversador, emplea todos los recursos de la palabra, las conversaciones y los gestos para encontrarse con la persona.

ü  Pregunta, dialoga, argumenta, narra, valora el posicionamiento de su interlocutor, sugiere, afirma, provoca reacciones.

ü  Enfrenta a la mujer a su realidad y evasivas, incluso a su verdad -como se describe en los siguientes versículos-, “No tengo marido”.
ü  Jesús no se cansa, no se retira ante las resistencias iniciales.
ü  El diálogo ayuda a deshacer equívocos, a descubrirse en autenticidad, y las respuestas enigmáticas y provocadoras  van acercando a la mujer que confía, se siente soprendida y desea aquello que pueda mejorar su vida.

* Jesús, como persona que busca el bien del otro, de su interlocutor, crea relación personal, en vez de juicio moral de desaprobación o reproche.
ü  En vez de acusar, dialoga y propone.
ü  Su lenguaje, sus palabras, van dirigidas al corazón de aquellos a quienes habla.
ü  En el diálogo (en concreto ahora con esta mujer de Samaria), avanza serenamente, sin apresurarse en presentarse como quien puede cambiar su vida, para ir, poco a poco, despertando en ella ese interés por tener acceso a una fuente de agua para una vida especial, distinta, mejor.

* Y Jesús, como experto en Humanidad, se muestra atento e interesado en la interioridad de sus interlocutores, lee en sus corazones y sabe interpretar.

            Estas actitudes del Señor nos permiten descubrir lo que importante que es el Don del discernimiento.

            En la tradición de la Iglesia esta búsqueda del discernimiento se ha aplicado a una gran pluralidad de situaciones: ya sea, por ejemplo discernir los signos de los tiempos, o discernir a la hora de actuar moralmente, o el discernimiento espiritual para recorrer un camino de vida cristiana plena, o esto mismo cuando se trata de la propia vocación y una opción de vida.
            En todos los casos, el diálogo con el Señor y la escucha de la Voz del Espíritu Santo serán esenciales, pero existen algunos presupuestos básicos que permitirán el discernimiento posterior.

n  El punto de partida será aquel que lleva a la persona, al joven, al matrimonio, o a uno de ellos en la pareja, a experimentar la necesidad de dar un sentido a su vida, dotándola de significado. Son esas situaciones en las que se siente vitalmente que algo no va bien.

n  Cuando no se está bien, no se vive en armonía y no se encuentra plenamente sentido a lo que forma parte de uno mismo o del 'nosotros' en el matrimonio, en la familia, la situación se concreta, en la práctica, en un 'vacío existencial' que tantas veces genera desorientación personal y frustración.

n  En sociedades donde vivimos y nos hacen vivir tan volcados al exterior, viviendo como en un escaparate, sin taras, ni defectos, sin poder envejecer ni cumplir años porque está mal visto…, se necesita, más que nunca, una educación que ayude a la profundidad e interioridad de vida.


Todo esto son situaciones que pueden suscitar, favorecer o ayudar a un discernimiento.
Y en todo camino de discernimiento, como propone el Papa Francisco en la carta que prepara el Sinodo[4], se debe hacer reconociendo, interpretando y eligiendo[5].

- RECONOCER[6], a la luz de lo que inspira el Espíritu
ü  Para tener más claridad en los momentos de los altos y bajos, en los momentos -a veces-, de verdadera lucha interior.
ü  Para hacer emerger toda la riqueza emotiva que hay en la persona, y poner nombre a lo que se siente o encuentra en uno mimso.
ü  Para descubrir el 'gusto' que encuentro en la consonancia o disonancia entre lo que experimento y lo que de más profundo hay en mí.
ü  Todo ello, iluminados por la palabra de Dios que se ha de meditar. Poniendo en el centro la capacidad de escucha y la misma afectividad de la persona, sin tener miedo incluso al silencio.
ü  Formando todo ello parte del camino de maduración peronal.

- INTERPRETAR[7]

ü  Es decir, comprender a qué está llamando el Espíritu de Dios a través de lo que suscita en cada uno.
ü  Y por lo delicado que es interpretar e interpretarse, requiere paciencia, vigilancia y cierto conocimiento. Requiere ser muy consciente de que existen condicionantes sociales y psicológicos.
ü  Será necesario confrontarse con la realidad, y al mismo tiempo no contentarse con lo mínimo, no tender solamente a lo fácil. Se deberán valorar los propios dones y las propias posibilidades.
ü  Naturalmente esta tarea de interpretación no podrá desarrollarse en un creyente, un cristiano:

n  Sin un verdadero diálogo con el Señor (como diálogo tuvo la mujer de Samaria con Jesús).
n  Activando todas las capacidades de la persona (y permitiendo que no sea indiferente lo que acontece, como en la resonancia que tuvo en  el corazón de esta mujer el diálogo con Jesús).
n  Dejándose ayudar por una persona experta en la escucha del Espíritu (que en el caso del pasaje evangélico era Jesús mismo quien guiaba).
  
- ELEGIR[8]

            Llegando a los momentos en los que la persona, el joven, la esposa o esposo…, tienen que decidir, haciendo un ejercicio de auténtica libertad humana y responsabilidad personal.
La Samaritana tuvo que elegir interiormente entre ignorar a Jesús y seguir con su vida como si nada hubiera acontecido en ese encuentro, o decididamente dejarse sorprender por Él e involucrarse hasta el punto de llamar a su gente porque aquel hombre había llegado hondamente a su interior.

ü  La elección que se hace en el discernimiento a la luz del Espíritu, da muchas veces  a la persona, libertad, al mismo tiempo que exige coherencia de vida.

ü  Por eso, favorecer en las personas, muy particularmente en los jóvenes, elecciones en su vida que sean realmente libres y responsables, es el objetivo último de todo proceso serio en todo camino de fe y de crecimiento personal (y en toda pastoral vocacional que se pueda pensar).

El discernimiento es, nos dice el Papa, “ el instrumento principal que permite salvaguardar el espacio inviolable de la conciencia, sin pretender sustituirla”[9], justamente porque “somos llamados a formar las conciencias, no a pretender sustituirlas”[10], siguiendo el ejemplo de Jesús quien, en el diálogo con la mujer Samaritana, la acompaña en el viaje de camino hacia la verdad e interioridad de su propia vida.
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III.- UN ENCUENTRO QUE TRANSFORMA LAS VIDAS

“ En esto llegaron los discípulos y se maravillaron de verlo hablar con una mujer. Pero ninguno le preguntó qué buscaba o por qué hablaba con ella. La mujer dejó el cántaro, se fue a la aldea y dijo a los vecinos:
- Venid a ver un hombre que me ha contado lo que yo he hecho: ¿si será el Mesías?
Ellos salieron de la aldea y acudieron a él (…)

En aquella aldea muchos creyeron en él por lo que había contado la mujer, afirmando que le había contado todo lo que ella había hecho. Los samaritanos acudieron a él y le rogaban que se quedara con ellos. Se quedó allí dos días, y muchos más creyeron por las palabras de él; y a la mujer le decía:
- Ya no creemos por lo que nos has contado, pues nosotros mismos hemos escuchado y sabemos que éste es realmente el salvador del mundo” (Jn 4,27-29; 39-42).

n  La Samaritana entró en la escena evangélica como “una mujer de Samaría” y sale de ella 'conociendo el manantial de agua viva', hasta el punto que necesita ir a anunciar a los suyos lo que le acontenció y a través de su testimonio consigue que sean muchos quienes se acerquen a Jesús.

n   Jesús ofrece a aquellos con quienes se encuentra, como en este caso la Samaritana, no tanto una ampliación de su conocimiento y su saber, cuanto una propuesta para crecer o cambiar de vida. El mismo 'pozo de Jacob' símbolo de la sabiduría que da la Ley, pierde su vigencia y es sustituido por el 'agua viva'.

n  La imagen de Dios que se transmite en el encuentro con Jesús no es la del dios impávido, distante, filosoficamente frío, sino que Jesús revela al Dios que da Vida, a quien se podrá llamar Padre y que no se deja encerrar, ni controlar ni poseer porque es Espíritu (culto en Espíritu y verdad).
n  El final del  encuentro va más allá de lo que sería un comportamiento normal, es decir, que la mujer regresa con el cántaro con agua a su vida normal; por el contrario, el cántaro que deja abandonado y vacío para ir a llamar a su gente habla de una ganancia, no de una pérdida.
  
Como Jesús…, acompañando

Son muchas las narraciones bíblicas que, ante todo, son relatos de acompañamiento de Dios a su pueblo a lo largo del tiempo.
En la frontera de los dos Testamentos, Juan Bautista aparece como el primer acompañante espiritual de los Evangelios, antes incluso del mismo Jesús. Él pudo dar testimonio y preparar el camino porque Dios le había hablado al corazón.

Y Jesús mismo se hace cercano y compañero de camino en tantos momentos del Nuevo Testamento para comunicarse y encontrarse con las personas de su tiempo de modo personal.
            El encuentro del Señor con la Samaritana pone en evidencia cómo el Espíritu de Dios puede actuar en el corazón de todo hombre y mujer. Ese corazón humano, a causa de la propia fragilidad y del propio pecado se encuentra, no pocas veces, confuso y dividido debido a la atracción de reclamos diversos y a veces opuestos[11].

            Ante esta realidad humana el Acompañamiento Personal se muestra como un medio valiosísimo de la tradición espiritual cristiana, en ese deseo de ayudar a los creyentes a tener instrumentos y recursos con los que reconocer la presencia del Señor, sus interpelaciones y llamadas.

¿Cómo podemos definir el Acompañamiento? Por ejemplo, “como un modo de diálogo permanente entre compañeros para Acoger la Vida, acompañando la vida”[12], y que tiene como finalidad última favorecer la relación entre la persona y el Señor, ayudando a superar obstáculos.

            Al igual que hizo Jesús en cada encuentro con las personas de su tiempo, se hace necesario en todo acompañamiento:
ü  Una mirada amistosa (amorevole), como en la llamada vocacional a los doce (Jn 1,35-51).
ü  Una palabra con autoridad (autorevole), como en la sinagoga de Cafarnaúm (Lc 4,32).
ü  Con la capacidad de hacerse proximo, como en el encuentro con la mujer Samaritana (Jn 4,3-34.39-42).
ü  Eligiendo caminar al lado, como con los discípulos de Emaús (Lc 24,13-35).

Acompañar supondrá por tanto:
Ø  Conocer el camino que lleva la otra persona, dónde se encuentra y hacia donde se dirige, para que se pueda hacer juntos ese camino.
Ø  Asegurando que  se produce el encuentro, como oportunidad de relación, humana y humanizante y nada utilitarista.
Ø  Con una actitud de escucha (¡nuevamente aparece este arte del saber escuchar!), que permita conocer y comprender la realidad de la otra persona, el camino que viene haciendo, la situación de dolor, de desesperanza, de cansancio o de búsqueda en la que se encuentra.
Ø  Siempre será un encuentro de mediación porque el verdadero Acompañante es el Espíritu Santo.
Ø  El acompañante-compañero de camino ha de ser testigo y anunciador de la acción del Espíritu  en el acompañado, pero discretamente, al lado, ocupando solamente el lugar que le corresponde y no otro. De hecho el acompañante espiritual se forja en la experiencia fundante de haberse encontrado anteriormente con Él.
Ø  Para descubrir cómo Dios se manifiesta en lo que vivimos hasta soprendernos encontrado por Él.
Ø  La iniciativa siempre será de Dios y la responsabilidad y libertad será nuestra.

            Y todo esto llevado a cabo con una pedagogía de procesos tan común en la tradición espiritual. “La vida cristiana se vive de modo progresivo, en distintos grados de profundidad o de plenitud y está permanentemente abierta a un crecimiento siempre mayor”[13].
            - Con procesos que no deben forzarse , ni desde dentro ni desde fuera.
            - Hasta tomar conciencia de dicho proceso y hacerse cargo de él, puesto que es el Espíritu quien lo desencadena en cada uno.


IV. PARA LLEVAR A CABO QUÉ ACCIÓN PASTORAL

            Esta será la última parte de la Strenna que desarrollaré ampliamente al final del año por tratarse de la aplicación pastoral de todo lo anterior, con las claves pastorales de Iglesia en este momento, y también con lo más propio de nuestra espiritualidad salesiana (desarrollando los puntos que siguen a continuación y de los que solamente cito posibles títulos):
n  Haciendo camino con los jóvenes, con las familias, con los padres y madres que necesitan recorrer dicho camino. Pensando en los destinatarios de los diversos grupos de nuestra Familia Salesiana en el mundo.
n  Dando la oportunidad a todos los jóvenes, sin excluir a ninguno, pues en cada uno trabaja el Espìritu.
n  Con una comunidad religiosa, o laical o educativo pastoral  que se siente responsable de educar a las nuevas generaciones.
n  Donde los adultos hemos de ser referentes significativos y creíbles.
n  Con medios adecuados.


V.  DE LA MANO DE LA SAMARITANA… que al igual que fue a llamar a los suyos, hoy nos llevaría hacia…?


                                  

                                                                                              Ángel Fernández Artime, sdb
                                                                                                          Rector Mayor



[1]     EG 171
[2]     EG 169
[3]     “Todo joven… tiene un punto sensible al bien. La primera obligación del educador es descubrir ese punto, esa cuerda sensible del corazón” Cfr. MB V, 367 y 266, Citado en el XXIII CG sdb, N.º 151
[4]     Papa Francisco, Los jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional. XV Asamblea General Ordinaria del Sinodo de Obispos. Documento preparatorio y cuestionario.  Elledici, Torino, 22-65
[5]     Ibid, p. 44, citando la EG, 51
[6]     Cf. Ibid, p. 45-46
[7]     Cf. Ibid, p. 46-47
[8]     Cf. Ibid, p. 47-48
[9]     Cf. Ibid, p. 48
[10]   AL, 37
[11]   Papa Fracisco. Documento del Sinodo. o.c. p. 50
[12]   Lola Arrieta, Aquel que acompaña sale al encuentro y regala preguntas de vida para andar el camino (Apuntes provisionales). Simposio CCEE. Barcelona, 2017, 11
[13]   Stefano de Fiores: Itinerario espiritual. Voz en Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Paulinas, Madrid, 2004, p.755


"El Buen Pastor da su vida por las ovejas " Jn 10,11

Domingo, 21 de enero de 2018

Lecturas del Domingo 3º del Tiempo Ordinario - Ciclo B

Primera lectura


Lectura de la profecía de Jonás (3,1-5.10):

En aquellos días, vino la palabra del Señor sobre Jonás: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.»
Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla.
Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»
Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños.
Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 24,4-5ab.6-7bc.8-9

R/.
 Señor, enséñame tus caminos

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (7,29-31):

Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.

Palabra de Dios

Evangelio

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Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Palabra del Señor

Homilia predicada por:
Pbro. Diomar Rosales 

sábado, 20 de enero de 2018

Inicio de la Festividad del Patrono y Fundador "San Juan Bosco" - Misa Multitudinaria

MONICIÓN DE ENTRADA

Buenas tardes estimados hermanos nos hemos reunimos todos para dar inicio a las festividad de nuestro santo patrono
En San juan Bosco muchos hemos encontrado a un padre, que nos quiere bastante, un maestro, que nos ha enseñado cómo vivir, y un amigo en el que podemos confiar y que siempre está atento a nuestros problemas.
Dar gracias a Dios porque su espíritu ha quedado encarnado en muchas personas, que son los Don Bosco de hoy, que dedican su vida a los jóvenes. Esta celebración debe ser una fiesta de alegría por el gran regalo que Dios Padre que nos hizo como comunidad eclesial con Don Bosco. Comencemos, esta eucaristía con el canto. Ven a la fiesta

Canto de entrada:

MONICIÓN A LAS LECTURAS

El amor y cuidado que el pastor tiene por sus ovejas es el modelo y el ejemplo que Don Bosco tomó en su vida de sacerdote entregado a los jóvenes más pobres. En la lectura del profeta Jeremía, Dios nos recuerda que nos capacita para su misión y garantiza su frecuente auxilio.

Don Bosco en su sistema preventivo hacia énfasis en el amor. Hoy en la carta de pablo a los corintios nos recuerda que el amor es vital en el servicio.

El evangelista Mateo nos anima a vivir con alegría el encargo que Dios Padre nos sigue haciendo a ser luz y sal en el mundo. Escuchemos atentamente las lecturas.

LITURGIA PRIVILEGIADA
Lectura del profeta Ezequiel: (34,11-12.15-16.23-24.30-31)
Lectura de la carta de san Pablo a los Filipenses: (4,4-9)
Aleluya
Lectura del Evangelio de San Mateo: (5,13-19)


HOMILIA PREDICADA POR Pbro. Diomar Rosales




ORACIÓN DE LOS FIELES

Sacerdote:
            Presentamos al Señor nuestras necesidades e inquietudes. Y hoy, especialmente, nos acordamos de tantos jóvenes que viven una vida difícil y con problemas. Respondemos  diciendo: "Guíanos, Padre, por el camino de la vida".


Por toda la Iglesia: para que nos comprometamos a vivir al servicio de los hombres y mujeres más necesitados. Oremos.

Por las comunidades eclesiales: para que superando cualquier forma de egoísmo trabajen con incansable aliento por los pobres, los débiles y los últimos, y procuren superar toda marginación, roguemos al Señor.

Por los jóvenes: para que sepan captar las verdaderas exigencias de la historia y trabajen con generosidad por un mañana más humano y cristiano, roguemos al Señor.

Por los jóvenes que viven desorientados, por los que no encuentran trabajo, por los que sufren la incomprensión y la violencia, para que vean en Dios una luz que les ayuda a caminar, oremos.

Por la familia salesiana: para que siga siendo fiel al espíritu de Don Bosco y esté siempre cerca de los jóvenes para ayudarles a ser buenos cristianos y honrados ciudadanos, oremos

Por las familias que se ven reducidas por la violencia para que el Señor las conforte en su dolor y las ayude a perdonar y a luchar por la paz, roguemos al Señor.

Por los que estamos reunidos aquí: para que busquemos siempre lo que es realmente verdadero, justo y virtuoso, y hagamos de nuestra vida una incesante acción de gracias a Dios, roguemos al Señor.


Guión para la Ceremonia del Envío de la Imagen de Don Bosco

Esta Ceremonia puede realizarse durante la Misa, en el momento previo al Ofertorio, o después de la Comunión. El Celebrante invitará a los que van a ser enviados, a pasar frente al altar. Luego se procederá como se indica a continuación:

Guía: Queridos hermanos: La nueva evangelización apunta a despertar un nuevo fervor misionero en una Iglesia cada vez más arraigada en la fuerza y el poder perenne de Pentecostés. Por el bautismo, todos hemos sido llamados a trabajar con todas nuestras fuerzas en la misión salvífica de la Iglesia. Hoy, los agentes de pastoral y demás representantes de la comunidad eclesial de la Parroquia Don Bosco, son llamados a  encarnar el Carisma Juvenil Salesiano y a potenciar en nuestras viñas la figura de nuestro Fundador y Patrono, San Juan Bosco, mediante la entrega y servicio del Evangelio, vivenciar la confianza que Dios tiene en su Iglesia.

Celebrante: (pidiendo la bendición para los misioneros)
Señor Jesús, que quisiste llamar para colaborar en la obra de la extensión de tu Reino bajo la encarnación del Carisma Salesiano, a innumerables hijos e hijas de tu Iglesia, a ejemplo de nuestro fundador y Patrono San Juan Bosco; para que fueran mensajeros de tu amor entre los jóvenes como testimonio vivo de tu caridad. Concede a estos misioneros tuyos que hoy se disponen a anunciar tu Buena Noticia “calles, veredas y cualquier lugar de nuestra comunidad eclesial”, la gracia de ser apóstoles incansables al servicio de tu Reino.

(A continuación, se bendice las imágenes de Don Bosco, diciendo:)

Señor y Dios nuestro, tú qué quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, bendice (+) estas imágenes de Don Bosco que serán entregadas a estos hijos tuyos a los que llamaste a colaborar contigo en el anuncio de la Buena Noticia bajo el carisma salesiano, a todos los hombres. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Todos: Amén

Los misioneros pasan al frente y el Celebrante les entrega las imágenes del santo Patrono y Fundador. Vueltos a su lugar, todos dicen la siguiente oración:

Misioneros:

¡Oh bienaventurado Don Bosco! tu que entregaste lo mejor de vuestras energías y lo más selecto de vuestro espíritu por la salvación de las almas.
Vos que sufristeis con varonil entereza todas las dificultades que se oponían al bien de las almas: no permitáis que las nuestras sean presa del enemigo infernal, sino que, animadas con tu ejemplo y auxilio, consigan un día ver a su Creador en el esplendor de su gloria. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Así sea.

domingo, 14 de enero de 2018

Domingo, 14 de enero de 2018

Lecturas del Domingo 2º del Tiempo Ordinario - Ciclo B

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (3,3b-10. 19):

En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy.»
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.»
Respondió Elí: «No te he llamado; vuelve a acostarte.»
Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel.
Él se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.»
Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte.»
Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor.
Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.»
Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: «Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: "Habla, Señor, que tu siervo te escucha."»
Samuel fue y se acostó en su sitio.
El Señor se presentó y le llamó como antes: «¡Samuel, Samuel!»
Él respondió: «Habla, que tu siervo te escucha.»
Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 39,2.4ab.7.8-9.10

R/.
 Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R/.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio. R/.

Entonces yo digo: «Aquí estoy
–como está escrito en mi libro–
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios;
Señor, tú lo sabes. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (6,13c-15a.17-20):

El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor, para el cuerpo. Dios, con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? El que se une al Señor es un espíritu con él. Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca en su propio cuerpo. ¿O es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Él habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

Palabra de Dios

Evangelio

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Lectura del santo evangelio según san Juan (1,35-42):

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.
Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?»
Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»
Él les dijo: «Venid y lo veréis.»
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»
Y lo llevó a Jesús.
Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»
Homilia predicada por:
Presbítero Diomar Rosales
  

miércoles, 10 de enero de 2018

Miércoles, 10 de enero de 2018


Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (3,1-10.19-20):

En aquellos dias, el niño Samuel oficiaba ante el Señor con Elí. La palabra del Señor era rara en aquel tiempo, y no abundaban las visiones. Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos empezaban a apagarse, y no podía ver. Aún ardía la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios.
El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy.»
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llarnado.»
Respondió Elí: «No te he llamado; vuelve a acostarte.»
Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. Él se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aqui estoy; vengo porque me has llamado.»
Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte.»
Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.»
Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: «Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: "Habla, Señor, que tu siervo te escucha."»
Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes: «¡Samuel, Samuel!»
Él respondió: «Habla, que tu siervo te escucha.»
Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse; y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel era profeta acreditado ante el Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 39,2.5.7-8a.8b-9.10

R/.
 Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito.
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R/.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

«Como está escrito en mi libro:
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,29-39):

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor
Homilia predicada por:
Presbitero Diomar Rosales

domingo, 7 de enero de 2018

Domingo, 7 de enero de 2018: El Bautismo del Señor - Ciclo B

Lecturas del Bautismo del Señor - Ciclo B

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (42,1-4.6-7):

Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 28,1a.2.3ac-4.3b.9b-10

R/.
 El Señor bendice a su pueblo con la paz

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.

Segunda lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (10,34-38):

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos. Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

Palabra de Dios

Evangelio


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Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,7-11):

En aquel tiempo, proclamaba Juan: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»
Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma.
Se oyó una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»

Palabra del Señor

Predicador:
Presbítero Diomar Rosales